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Gena Rolsk es, sin duda, una de las grandes olvidadas del cine occidental. Su vida estuvo signada por la tragedia.Nacida en 1912 en Cracovia, de una familia muy humilde, Gena era, sin duda alguna, una niña genial.
A pesar de su ceguera incipiente, trabaja desde muy joven como asistente del gran director Krisztoff Kieslowski.
A los 13 años queda completamente ciega, pero eso no la disuade de su sueño de dirigir cine. A los 14, finalmente, dirige su primer cortometraje, donde aún manifiesta las dificultades para superar su trauma: “Tuck telewizora w dupie” (que podríamos traducir groseramente como “El televisor metételo en el culo”).
















