martes, 24 de abril de 2012

Conversaciones con Sesuda IV


Sobre lo lleno y lo vacío

El joven Tsetsuko se despertó con el canto del gallo y se acercó al maestro Sesuda, que meditaba mirando salir el sol para preguntarle:

–¿Es el gallo que canta quien hace salir el sol?
–Para levantarse con el gallo primero hay que acostarse con él.
–¿Zoofilia? ¿Acaso no existe el pecado?
–El maestro Buyo solía decir que el pecado divierte pero el pescado nutre.
–Se dice el pescado pero no el pescador.
–Mejor que regalar un pecado es enseñar a pecar.
–Y sin embargo el pescador de almas puede ser santo
–El pescador echa sus redes. Recuerda que la virtud de la red está tanto en la soga como en el agujero.
–¿Importa más lo que somos o lo que no somos?
–El vacío interior da sentido a la botella.
–Una botella maciza se ve como una botella.
–Pero no sirve como tal.
–¿Las cosas deben servir para algo o solo ser?
–Las cosas deben ser, pero si estás sediento en el desierto, mejor haberse llevado una de las huecas.
–Solo si está llena.
–La botella llena solo da seguridad, pero no sacia la sed.
–El hombre rico no es el que tiene llena la billetera.
–Exacto
–Perdido en el desierto no importa cuántos papeles tenga en su billetera si no consigue un kiosco.
–Pero si a la noche va a encender fuego los billetes son mejores que la botella.
–Si tiene fósforos.
–Si es inteligente los habrá llevado.
–La inteligencia depende de la nutrición del cerebro, no del estómago.
–El fósforo es bueno para el cerebro.
–Los peces son ricos en fósforo.
–Pero no lo puede usar bajo el agua.
–Lo saben porque son inteligentes.
–Si así fuera no caerían en las redes del pescador.
–¿Es la red más inteligente que el pez?
–¿Debería el pez luchar contra su destino?
–¿Se hallan entrelazados los destinos del pez y del pescador?
–¿Tomas partido?
–¿Debería?
–En el plan del universo el pez y el pescador valen lo mismo.
–Si yo fuera un pez –y no un refrigerador– quisiera que así fuera.
–Si tú fueras un pez sería difícil notar la diferencia.
–A los ojos de un ser supremo.
–Sí, también.

Se alejó pensando, era suficiente para él. El maestro continuó meditando un poco más, sacó un cuenco de arroz lleno de hawaian Tropic, se untó la cara y quedó mirando al cielo como quien quiere nutrirse de su sabiduría.

martes, 10 de abril de 2012

Sesuda y los relatos zen (I)

Sabiduría concentrada en pocas líneas, relatos abiertos que nos dejan pensando, la esencia del zen al alcance de quien tenga la mente abierta. No busques entender. Disfruta.


martes, 27 de marzo de 2012

Conversaciones con el maestro Sesuda III

Sobre la libertad

Tsetsuko había terminado de conversar acerca de la luz y la sabiduría, el maestro se había ofuscado un poco. Al otro día, más tranquilo, accedió a seguir la conversación. Se le acercó y le dijo:

–Las nubes del conocimiento ocultan la luz de la sabiduría, pero a veces filtran las terribles verdades para hacerlas más tolerables.
–¿Y traen lluvias?
–A veces.
–¿Es buena la lluvia?
–La lluvia limpia la mente. Siempre llueve antes de la salida del sol.
–No siempre.
–No, era otra analogía, el momento más oscuro de la noche es antes del amanecer, la calma que precede a la tormenta...
–¿Qué tormenta?
–No importa.
–¿Necesitan la lluvia las plantas?
–Pregunta solo lo que necesitas saber.
–¿Obtendré respuestas?
–Las respuestas llegan solas.
–Cuando el examen ha terminado.
–La mente sabia no estudia, aprende.
–No entiendo.
–Estudiar es atar aves al árbol para escuchar su canto.
–Si amas a alguien déjalo libre.
–En fin...
–¿Yo soy el ave, el árbol, el atador o la soga?
–Tu eres un refrigerador.
–¿Puedo liberar las aves del conocimiento para disfrutar del árbol de la sabiduría?
–La verdadera libertad no depende de otros. La libertad sucede.
–Como el sol cuando amanece.
–Cuando llueve las aves cantan, la señora mayor –dentro de la cueva de las realidades aparentes– se levanta.
–Que sí, que no...
–¿Elegiría no cantar el ave si supiera que su canto lo encadena al árbol?
–¿Acaso alguien elige?
–Cantar está en su naturaleza.
–Como la rana y el escorpión.
–La rana, consciente de la naturaleza del escorpión, ha sacado un seguro de vida que asegura un buen pasar a varias generaciones de renacuajos.
–¿Hay alguna enseñanza allí?
–Si no puedes ir contra tu destino al menos trata de sacar algún provecho de él.
–Era mejor atarle la cola al escorpión.
–Tu cerebro supera en inteligencia al de una rana... por poco.
–¿Las compañías de seguros aseguran ranas?
–No podría asegurarlo. Se trata de una fábula.
–¿Necesitan las ranas la lluvia?
–Como la mente necesita limpiarse de los pensamientos que la atan.
–¿Habría ranas sin lluvia?
–Si un árbol cae en el medio del bosque y nadie escucha su caída...
–¿Qué pasa?
–Exacto.

Tsetsuko empezaba a percibir cuando el maestro sentía que lo dicho era suficiente. Dosificaba su sabiduría como un diafragma que deja pasar la cantidad justa de luz. Lo que él entendía que el discípulo podía asimilar en una conversación. Maravilloso docente, miraba su reloj, levantaba la vista y le decía que se vaya a meditar. Él se iba lentamente hacia su habitación, encendía su humilde televisor y se preparaba para ver “Dallas”, que ya estaba por comenzar.

viernes, 16 de marzo de 2012

Un paso adelante contra la discriminación racial

Deyna nos recuerda uno de los extraños casos que desafían nuestros prejuicios. Las malas lenguas dicen que el hecho de no sacarse el traje y la capucha pueden haber colaborado en esta extraña aceptación. Otros, irónicos, postulan que si bien lo aceptaron, nunca lo invitaban a los pijama parties, tan frecuentes en la organización racista. No sabemos hoy cuáles habrán sido las razones, pero lo cierto es que el hecho marcó un hito (mestre) en el proceso que, con muchos vaivenes, culminó con la candidatura y posterior elección de Obama para presidente.
Algunos lo niegan, otros lo afirman, y la enorme mayoría no sabe o no contesta.
¿Qué piensa usted de este polémico caso?


miércoles, 14 de marzo de 2012

Mitología e impresión

Los antiguos griegos han sido pioneros en la representación del mundo como lo conocemos en la cultura occidental. Llamados por algunos como “los Simpsons de la historia”, no hay tema o problemática que no hayan tocado.
Como siempre, demostrando la perenne vigencia de los problemas universales, Esquilo plantea una tragedia que no fue muy exitosa en sus tiempos, pero de gran valor para comprender los conflictivos recovecos del gremio de la construcción. Un tema complejo.


jueves, 8 de marzo de 2012

Conversaciones con el maestro Sesuda II

La función del maestro


El joven Tsetsuko encontró al maestro Sesuda pelando una mandarina bajo un cerezo en flor y se acercó a hacerle una pregunta...

–¿Tienen cáscara los pensamientos?
–Sí, la cáscara es la apariencia. Debemos cocinar las ideas al calor de la experiencia, para que podamos quitar esa apariencia sin perder la integridad de la idea.
–Un huevo duro.
–Debemos llegar al núcleo del ser atravesando las capas del mundo material.
–A veces las ideas parecen claras.
–Pero sabemos que atravesando la clara hay más. Sin embargo la esencia de la idea puede ser nociva si no la dosificamos.
–Puede ser elevada en colesterol.
–El colesterol no hace daño mientras circula, es nocivo cuando se deposita.
–Como el corralito...
–La vida es movimiento, la muerte es la pacífica consecuencia de la detención del aprendizaje.
–¿No debo detenerme a pensar, hacer pausas para meditar?
–A veces cuando el cuerpo se detiene, la mente levanta vuelo.
–¿Cómo lograrlo?
–Sacudiendo las ramas de la experiencia para hacer volar los pájaros de la sabiduría.
–Pero si el sacudón es violento podemos derribar el nido donde maduran los nuevos saberes.
–Lo bueno lleva dentro de sí el germen de lo malo.
–¿No existen el bien y el mal?
–El animal que muere abona la tierra para que crezcan los vegetales que comerán otros animales.
–¿La muerte es vida?
–Y la vida muerte, el ying y el yang, el culo y el calzoncillo.
–Entonces, ¿cómo juzgar las acciones del hombre?
–El hombre que todo lo da puede tener la vanidad de querer ser santo.
–¿Y el hombre que despoja a los demás de lo suyo?
–Les enseña la vacuidad de las posesiones materiales.
–¿Y el que mata?
–Tal vez por la mañana ayudó a una anciana a cruzar la calle.
–¿El poco bien compensa el mucho mal?
–¿Eres capaz de juzgar el bien y el mal?
–Más bien.
–Menos mal.
–¿A veces menos es más?
–Más o menos.
–Si yo doy más me quedo con menos.
–Cuanto más doy más tengo. Es una paradoja.
–No comprendo.
–Tener mucho es no tener nada. Para estar lleno hay que estar vacío.
–¿Pero debo vaciarlo, no llenarlo, verdad?
–Los pensamientos son como nubes, cuando son densos ocultan la luz.
–Pero el refrigerador tiene su propia luz.
–Es cierto. Pero si cierro las puertas no hay luz, me aislo del universo.
–Y tengo frío.
–Ve a buscar un saco.
–No, que tengo frío si cierro el refrigerador.
–Solo si estás adentro.
–Y no veo la luz.
–Cuando se abre la puerta la luz de adentro se mezcla con la de afuera. Cuando se cierra todo es oscuridad.
–Podría tener una linterna.
–Recuerda que tú no estás dentro del refrigerador, tú eres el refrigerador.
–Pero no puedo elegir la iluminación, necesito quien me abra la puerta.
–Esa es la función del maestro. Abre la puerta, enciende la luz para el discípulo, y de paso saca un yogurt.
–Entonces estamos condenados a permanecer en la oscuridad y el frío.
–No, como nos enseña Platón, debemos animarnos a salir de la caverna.
–Y la luz nos encandilará.
–Tal vez
–No está bueno encandilarse, se ve tan poco como en la oscuridad.
–Pero los ojos se acostumbran.
–También se acostumbran a la oscuridad.
–Sí, pero es mejor la luz.
–¿Por qué?
–¡Porque lo digo yo! –dijo Sesuda– y lo golpeó haciendo que la nariz de Tsetsuko empezara a gotear.

Sesuda había perdido su habitual compostura y el joven Tsetsuko pensó que era un buen momento para dejarlo en paz con su mandarina. 
Se alejó como quien se desangra.

miércoles, 7 de marzo de 2012

Conversaciones con el maestro Sesuda I



Sobre la iluminación

El joven Tsetsuko preguntó al maestro sobre cómo alcanzar la iluminación. El maestro le dijo que el cerebro del hombre es como un refrigerador. Para ver la luz hay que abrir la puerta.

–No entiendo –dijo el joven Tsetsuko.
–Si abrimos la puerta se va el frío.
–No entiendo.
–Lo que hay adentro no se conserva.
–No entiendo.
–Se echa a perder.
–¿Entonces?
–Nos vemos obligados a vaciarlo.
–¿Entonces abrir la puerta del refrigerador no es malo?
–Solo abriendo las puertas del cerebro podemos vaciarlo para hacer espacio para lo nuevo.
–Pensé que hablábamos de refrigeradores.
–Es una analogía.
–¿Si abro las puertas del refrigerador las analogías se echan a perder?
–No, no hay analogías en el refrigerador sino en la mente.
–¿Tiene puertas la mente?
–Las puertas de la percepción.
–¿Se escapan los pensamientos del cerebro si dejamos las puertas abiertas?
–No, si el cerebro es cómodo no solo no se van sino que vienen nuevos.
–¿Qué es un cerebro cómodo?
–La mente que no juzga sino que acepta, la mente que no ata sino que libera, la mente que usa ambos hemisferios cerebrales
–Siempre es más cómodo dos ambientes que uno.
–En un cajón de manzanas ordenadas optimizamos el espacio, entran muchas, sin embargo no pueden moverse ni cambiar de lugar.
–¿Para qué querrían cambiarse de lugar las manzanas?
–No importan las manzanas.
–¿Entonces?
–Hablamos de ideas. La creación surge del reordenamiento de las manzanas.
–Cuando las manzanas se golpean se echan a perder.
–Los huevos deben romperse para hacer una tortilla.
–¿Entonces hay que romper los huevos?
–Creo que eso ya lo has aprendido.

Sesuda despidió al joven Tsetsuko, que se marchó a meditar sobre las palabras del maestro.

domingo, 4 de marzo de 2012

Minirreportaje (ping pong) a Eric Gill


Tuve oportunidad de cruzarme con Eric en Londres en 1932. Tomamos un café para conversar. Yo quería entrevistarlo para Typoszniek Magaszine y me dijo que tenía muy poco tiempo. Le ofrecí hacerle un minirreportaje, a modo de divertimento. Tampoco quiso, estaba emperrado. 
Finalmente aceptó.
Hoy comparto sus respuestas con ustedes.



Eric, un santo:
San Bernardo
¿Un lugar para viajar?
Hay muchos que quiero visitar, tengo amigos afganos, pekineses...
¿Qué cine te gusta?
Me gusta el cine de acción, disfruté mucho de “Perros de paja”, “Tarde de perros”, pero también “Babe, el chanchito valiente”
¿Algo latinoamericano?
“Amores perros”
Una pregunta más íntima ¿slip o boxer?
Boxer, sin duda
¿Qué quisieras ser si no fueras tipógrafo?
Labrador, tal vez pastor –me dijo ya con algo de fastidio mirando su reloj.

Hombre de pocas pulgas, sin duda. Hoy me pregunto si me habrá dicho la verdad o me habrá metido el perro.



jueves, 1 de marzo de 2012

Sobre los haiku, problemas de traducción

Sabidos son los inconvenientes para escribir haiku en los diferentes idiomas. Esta forma tradicional de poesía oriental requiere una cantidad de sílabas precisa que le da una musicalidad especial. Pero también hay un clima particular que se respira.

La métrica esclaviza a los puristas, pero no todo se puede decir con la misma cantidad de sílabas en distintas lenguas. ¿Qué privilegiar en la traducción?

Al igual que en la vida, los burócratas se preocupan por la métrica reglamentaria, aunque la poesía sea nula, y los espíritus libres se preocupan por el “sabor, olor y textura del haiku”, dejando a los fiscales la ingrata contabilidad.

Sin embargo la polémica sobre las traducciones está instalada

Alfredo Monserrat, ¿genio o tosco?

Alfredo Monserrat, tal vez uno de 
los intelectuales más incomprendidos 
que ha dado nuestro país.
Nacido en Adrogué, siendo muy pequeño fue llevado por sus padres al lejano Oriente, donde vivió toda su infancia y juventud. Allí se interesó por las formas poéticas japonesas y chinas, sin embargo las dificultades con el idioma lo obligaron a ser creativo y utilizar criterios propios de traducción en muchas ocasiones.
Tras finalizar sus estudios de maestro jardinero, dedicó más tiempo a la traducción a su lengua natal.
Los haikus y poemas que él tradujo al castellano, fueron también traducidos por otros eruditos con mejores conocimientos del idioma. Estos le cuestionaron permanentemente sus formas. Lo señalaban como un traductor de palabras, sin la menor sensibilidad para la poesía, un mero usuario del diccionario.
Otros lo han considerado un genio de una capacidad de síntesis asombrosa, un poeta que volaba muy bajo.


El célebre maestro Sho escribió en japonés:
¡Detened el tiempo!
nos roba la vida
Retumba el tambor.

¿Es pertinente la traducción del profesor Alfredo Monserrat que apela al “color local”?:

¡Borombombóm, borombombóm
es un afano
suspéndanlo!

Otras temáticas más mundanas, como este pequeño poema de Muesli (1934-1969):
El primate se mueve
rítmicamente por calles de números
y diagonales.

Fue traducido por Monserrat, despreocupado para siempre por la métrica, como:
Por La Plata baila el mono

Escribió Konsuke (1845-1908):
Dos mujeres celebran
otra sufre
en silencio

Monserrat, sin demasiado esfuerzo tradujo como:

La tercera es
la vencida

El hermoso poema de Sake (1887-1941):
La salada gota en su mejilla
exige lágrimas blancas
de tu pecho

Es tonto pretender que lo tuyo
no es mío
también.

La traducción del polémico Monserrat genera cierta controversia:

El que no llora no mama
y el que no afana es un gil

El intimista poema de Serro Basho (1921-1974):
Te das placer
es fácil mirarte y de pronto
su vista se enturbia

Mi mirada convive
terriblemente imperceptible
con el sostén de mi casa

Tal vez la gota que rebasó el vaso, y que obligó a Monserrat a exiliarse temporariamente en Hong Kong, fue esta traducción, tal vez producto de un acto de pereza:

Es fácil ver la paja
en el ojo ajeno
y no la viga en el propio

Dejemos madurar los textos, no avivemos el fuego (que después se nos vuelve en contra). La poesía necesita tiempo de reposo, y sus traducciones también. Una vez acallado el barullo, la historia de la literatura juzgará...

Paz



sábado, 25 de febrero de 2012

Conociendo a Sesuda

Shakiro Sesuda, maravilloso maestro que a pesar de su avanzada edad sigue enfrentando a jóvenes y maduros a las verdades más profundas del ser, fue la persona que me inició en los misterios de la meditación, el budismo zen y la cría de cuises de competición. Hoy retirado de la cría dedica su tiempo a meditar, escribir y cada tanto –cuando tenemos suerte– a relatarnos sus vivencias, con absoluta humildad.
De a poco, en este espacio, iremos compartiendo relatos, conversaciones y el maravilloso mundo interior de Sesuda.
Siempre es mejor ir al monasterio –donde el zen se respira– a pretender conectarse con el universo infinito cuando el semáforo de la esquina no anda y están todos a los bocinazos, pero a falta de pan, cualquier elección sexual es buena.
Hombre extremadamente tímido, nunca ha querido dejar sus enseñanzas por escrito, sin embargo lo he convencido. Nunca ha cobrado las regalías del libro, muy vendido en Europa. Como sé que no hubiera aceptado cobrar por sus enseñanzas nunca le comenté nada. Después de todo ¿qué haría un monje budista con ese dinero? Se hubiera ofendido, seguramente, en cambio yo era joven y tenía una familia que mantener. Tal vez no en ese momento, pero en el futuro sí, y un auto (o dos) con lo cara que es la gasolina, por no hablar del seguro. En definitiva, lo importante es la sabiduría, el desapego... y la verdad.
...Y la verdad es que el dinero me ha sido muy útil. Pero siempre para hacer el bien al prójimo (excepto aquella vez, o en alguna otra ocasión, pero ¿quién no ha cometido errores?).
Paz


jueves, 23 de febrero de 2012

Tipofagia y legislación

Contrariamente a lo que se podría suponer, el conocimiento de los problemas que ocasiona la ingestión de tipos móviles no ha desalentado a quienes ejercen esta práctica. Las nuevas leyes que impiden servir tipos móviles en restaurantes, así como ingerirlos en lugares públicos, no han causado el efecto buscado.
Se habla del “comedor de tipos pasivo” que aspira plomo de segunda mano y tampoco.
Por otro lado, hay quienes proclaman los beneficios y piden una legalización de la tenencia de tipos móviles para consumo personal. Como no se puede prohibir, se trata de regular.
El tema es polémico. Sirva este muy sucinto informe como para conocer el estado de situación.


martes, 14 de febrero de 2012

Conociendo a Gena Rolsk


I
Gena Rolsk es, sin duda, una de las grandes olvidadas del cine occidental. Su vida estuvo signada por la tragedia.

Nacida en 1912 en Cracovia, de una familia muy humilde, Gena era, sin duda alguna, una niña genial.
A pesar de su ceguera incipiente, trabaja desde muy joven como asistente del gran director Krisztoff Kieslowski.
A los 13 años queda completamente ciega, pero eso no la disuade de su sueño de dirigir cine. A los 14, finalmente, dirige su primer cortometraje, donde aún manifiesta las dificultades para superar su trauma: “Tuck telewizora w dupie” (que podríamos traducir groseramente como “El televisor metételo en el culo”).

sábado, 11 de febrero de 2012

Especies en extinción

Hace poco hacíamos mención a una especie animal desprotegida. Hoy mencionamos otro caso, tal vez igualmente desprotegido, pero de características singulares. En definitiva se trata de un mecanismo de defensa más sofisticado. Recuerdo ahora la polémica postura de Lars Quarracino, que sostenía que si las especies animales se extinguen es porque quieren. Algunos lo presentaban como un darwinista extremo, otros simplemente como un fundamentalista, cargando culpas sobre las víctimas. Esta especie de gorila tal vez viene a darle la razón póstumamente. Él solía decir que si los dinosaurios hubieran tenido el cerebro más grande los humanos tendríamos cuatro patas y no existirían las guerras ni Palito ortega, sin que ninguno pudiera entender bien qué quería decir. Sin dudas hay mucho más que lo que sospechamos bajo el sol.

viernes, 3 de febrero de 2012

Offside y software

Más de lo mismo, vemos el producto, usamos el producto y desconocemos el origen. Otro caso más de una preclara mente que ha tenido la desgracia de nacer antes de que el mundo estuviera preparado para comprenderla. podríamos llamarlo “falta de timing histórico”. ¿Serán ellos los que se han adelantado o el mundo el que se resiste a encolumnarse detrás de quien se adelanta? ¿Se trata de un offside sancionado demasiado pronto por los jueces de línea de lo posible? Criticamos duramente a aquellos que no aplican correctamente la ley de ventaja sin darnos cuenta de que ese mismo prejuicio lo aplicamos cada día cuando juzgamos sin darnos tiempo para ver hacia dónde va la pelota. Se me criticará el lenguaje demasiado futbolístico, pero vengo de las tierras de Lato, Szarmach, Gadocha y Kieslowski (no el cineasta sino el sublime marcador de punta de Widzew Lodz de la década del 60, a quien se consideraba la quintaesencia del fútbol de Polonia, al punto que su apodo era “el polaco”). De acuerdo, me fui ligeramente de tema, pero así como me fui vuelvo ligeramente también (pero el que de verdad era ligero era Kieslowski, no había wing que lo superara). ¡Qué jugador! En fin, al informe, que para eso estamos... y qué bien cabeceaba.

sábado, 28 de enero de 2012

Conspiraciones vaticanas

En ambientes tan cerrados como el Vaticano del siglo 17 había que confiar en la palabra de los voceros autorizados. Si decían que había sido muerte natural era inútil investigar porque las puertas se cerraban y no había Tom Hanks que pudiera develar los misterios. Sin embargo hoy nos es difícl pensar que las coincidencias sean casuales. La santa sede nunca fue espacio cómodo para los progresistas, y sin duda Pascual V, durante su corto reinado fue uno de ellos. Sus ideas podían cambiar paradigmas, pero los cardenales creían que lo iban a poder manejar a voluntad. Error de cálculo.

lunes, 23 de enero de 2012

Burroughs, un nadador extremo

Hoy rescatamos (si la palabra vale para hacer referencia a alguien que era mucho más probable que rescate a que sea rescatado) a un deportista de esos que nos dejan pensando si los límites que nos autoimponemos no quedan demasiado cerca. Atanasio Burroughs era de esas personas que haríamos bien en imitar. Lamentablemente hoy es desconocido y su gesta ha pasado al olvido. Recordemos entonces, en el aniversario de su primera comunión, a este Phelps guaraní, a este Mark Spitz de la yerba mate, en definitiva a esta gloria de la natación de aguas abiertas.

viernes, 13 de enero de 2012

¿Tenés algo que preguntarle a Gunther?

Esta es la oportunidad.

Lo que Animal Planet no te cuenta

¡Cómo nos gustan los animales! Miramos documentales por televisión Quisiéramos tener un oso polar y darle de comer todos los días un filet de merluza en un platito de Winnie Pooh, mientras tomamos mate con la puerta del freezer abierta. Nos imaginamos en la cama viendo a Dr House con una foca en los pies, o discutiendo con un pingüino emperador porque deja las ventanas de casa abiertas (aunque después nos amigamos, nos abrigamos y nos sonreímos cómplices).
Pero lo cierto es que si se nos cruza un roedor o una cucaracha no vamos a dormir tranquilos hasta asegurarnos que los matamos o envenenamos. ¿Hipocresía?
Lo cierto es que hay animales de primera y de segunda categoría, animales que se venden bien y otros cuya prensa es terrible.
Entre los animales incomprendidos figura este de cerebro privilegiado, aunque al servicio del mal.
Conozcamos algo de lo que Animal Planet no te cuenta.

jueves, 5 de enero de 2012

Barbie, Gutenberg y San Martín

¡Cuántas pequeñas miserias se esconden en los pliegues de los vínculos humanos! El paso del tiempo va –paradójicamente– planchando arrugas de la memoria, con su eterno afán de simplificación. Como si viésemos las texturas de los óleos de Rembrandt a través de las reproducciones del Manual del alumno Bonaerense de Editorial Kapelusz. No perdamos de vista los matices que enriquecen, no plastifiquemos la historia, no hagamos un lifting del pasado. Son esas imperfecciones algunas de las cosas que tornan humano al muñeco empaquetado y listo para venderse en las estanterías de la Historia.
Los pesadillas recurrentes de Belgrano, conduciendo el éxodo jujeño en calzoncillos, las hemorroides de G-I-Joe, las dudas sobre la Teoría de la Evolución del dinosaurio Barney, los pequeños detalles que humanizan el bronce y el plástico.
Es en este contexto en el que se inscribe esta sencilla anécdota en la vida del verdadero Gutenberg, no el mitológico que el establishment tipográfico pretende imponer, sino el Johann que cuando nadie lo veia se hacía peinados a lo Carmen Miranda en el espejo y bailaba moviendo sus caderas como nadie más en Maguncia podía hacer.