martes, 17 de julio de 2012

Sesuda y los relatos zen VI

Breve, conciso, generoso, directo, explicado, polémico, sencillo, tal vez alto en grasas. Esos momentos sublimes en los que el maestro Sesuda comparte su experiencia con algún discípulo suelen ser perlas para atesorar. Tal vez este no sea el caso.
Las preguntas sobre el universo siempre han sido atractivas, pero ¡qué difícil es obtener una respuesta directa! El ser, el no ser, la nada... condensado en esta breve pero no por eso interesante anécdota.


martes, 3 de julio de 2012

Carlomagno, caligrafía y realities

Algunos pregonan que no hay nada nuevo bajo el sol. Este breve informe viene a darles la razón. Proliferan hoy los reality shows y corremos el riesgo de pensar que son un mal que aqueja a la vida moderna. Sin embargo escarbando bajo la superficie libresca nos encontramos con sorpresas que sacuden nuestro andamiaje de información con hallazgos impensados por aquellos historiadores que apenas buscan lo que ya saben que encontrarán.
Escarbemos pues, como hormigas de la historia, buscando un lugar profundo donde poner los huevos de la investigación de los que nazca una nueva comunidad de aprendizajes que nutra la cadena alimentaria del conocimiento, evitando que nos coma el oso hormiguero de la cultura de masas (perdón por las metáforas pero estoy tratando de cerrar un acuerdo con Animal Planet para mantener económicamente este blog).


martes, 26 de junio de 2012

Sesuda y los relatos zen V

Los sentidos nos engañan, pero el error puede ser un paso hacia la sabiduría. La realidad no está fuera de la percepción sino en ella.


sábado, 16 de junio de 2012

La velocidad de las curvas

Otro mártir. Podríamos pensar que si a este ingeniero no le hubiera interesado la tipografía se habrían salvado muchas vidas. Pero es mezquino pensarlo así. Sencillamente se trató de un malentendido que no echa por tierra las virtudes de los nobles y abnegados tipógrafos que cada día nos hacen la vida mejor.
Un tipógrafo de carrera –carrera corta, en este caso– que pagó con la muerte sus breves quince minutos de fama. Recordemos hoy a Giuseppe Tiramisú, pionero de la ingeniería tipográfica.


domingo, 10 de junio de 2012

Entrenamientos terribles

En estos tiempos en el que un jugador con fatiga muscular descansa semanas en un banco de suplentes, recordamos a los sufridos aviadores del régimen nipón del siglo pasado, que sin mediar queja, se sometían a los más dolorosos entrenamientos por el bien de su patria.


martes, 5 de junio de 2012

Conversaciones con Sesuda VI


Tsetsuko se acercó al maestro abrumado por una duda. ¿Puedo ser monje y adinerado al mismo tiempo?, preguntó. El anciano Sesuda giró sobre sí mismo con un gesto que podría ser interpretado como profundo fastidio, excepto para quienes lo conocemos, que sabemos que se trata de poner al discípulo en situación de disponibilidad para el aprendizaje. Escupió rápidamente en el suelo el chicle Bazooka y repreguntó: 

–¿Qué es ser rico?
–Tener mucho dinero
–¿Solo el dinero nos hace ricos?
–¿No es así?
–Es una cuestión cultural, para un caníbal ser rico es otra cosa
–Me gustan mucho las tribus antropófagas
–Probablemente tu a ellos también les gustarías
–Entonces para ellos somos ricos, pero no podemos disfrutar de esa riqueza sin perder la vida
–¿Se es rico si se posee mucho pero no se puede usar?
–Rico no es el que más tiene sino el que menos necesita.
–No, rico es el que más tiene.
–Pero... ¿y el valor de una sonrisa, del afecto, de la puesta del sol?
–Todos valoran una sonrisa, pero ¿has probado pagar un paquete de arroz en el supermercado con ella?
–Y eso que son chinos.
–No creas que no valoro tus progresos, cada vez eres más ignorante.
–Solo me vacío de lo que sé, como una piscina pierde el agua si se le saca el tapón.
­–Como un inodoro después de una descarga.
–Sí, o una piscina...
–Sí, o un inodoro.

A veces una breve conversación casual es suficiente. La sabiduría profunda no tiene medida. 
Sesuda se marchó rascándose la entrepierna mientras simulaba buscar algo en su bolsillo. 
Tsetsuko era ahora más sabio.

domingo, 27 de mayo de 2012

La independencia y el color

Bien saben los revisionistas que la historia es un relato, una construcción, que ha elegido sus protagonistas, sus actores de reparto y quiénes no han pasado el casting siquiera.
En esta semana de Mayo –que tanto festejo y acto escolar prohija–, ya va siendo hora de reivindicar a una mujer luchadora como el que más, pero dueña de una sensibilidad para el color que la distinguía de los libertadores de América, muchos de ellos doctos, educados en Europa, pero incapaces de distinguir un vestido de chiffon de un pantalón de frisa.


domingo, 20 de mayo de 2012

Sesuda y los relatos zen IV

Este modesto relato habla del prejuicio, del humor, de la ignorancia, del engaño, de la distorsión de la percepción, de la muerte y la resurrección y del descenso directo. Pero todo esto no se nota gracias al estilo despojado, mesurado y definitivamente desabrido del maestro Sesuda.


martes, 15 de mayo de 2012

Un héroe olvidado

Me parece importante rescatar en esta ocasión en que vengadores, capitanes américas y hombres de hierro se postulan como invencibles, a otro superhéroe, mucho más modesto.
No proviene del cómic como los otros (en sentido estricto es un comic sans, o un sans comic), y eso puede haber invisibilizado un poco su accionar. Otros postulan que su carácter poco belicoso lo hizo poco atractivo a los ojos de los niños y adolescentes. Lo cierto es que sus historias eran demasiado tranquilas y pacíficas para los gustos de su época. En sus aventuras solía decir que los textos se podían justificar pero la violencia no. Otras veces decía “el hombre araña, pero yo no”. En fin, un incomprendido. Cuando llegó el flower power, él ya se había retirado hace tiempo.
Los invito a recordar a un héroe de nuestra infancia.


sábado, 12 de mayo de 2012

miércoles, 9 de mayo de 2012

Conversaciones con Sesuda V


Sobre la esencia del universo

El joven Tsetsuko –atribulado por los misterios del zen– se acercó al maestro Sesuda buscando entender. Pero Sesuda es arduo, el entendimiento hay que ganárselo. En eso está el joven Tsetsuko.

–¿Cómo saber cada vez más y al mismo tiempo vaciar mi mente?
–La red de agujeros pequeños se llena antes.
–La red de agujeros demasiado grandes no se llena nunca.
–La red es lo pescado.
–No entiendo.
–Yo no puedo transmitirte la sabiduría, apenas puedo hacer nadar peces hacia tí, tú pondrás la red.
–¿Cómo elegir la red?
–Cuando eliges te equivocas.
–¿Cuando no elijo acierto?
–La flecha no trata de acertar al blanco. Solo vuela.
–¿Yo soy la flecha o el arquero?
–Tu eres un refrigerador.
–La flecha no tiene voluntad.
–Sí, es lo que tiene.
–¡Qué paradoja!
–¡Bien! Se tiene lo que no se tiene.
–¿La flecha no se equivoca?
–No.
–¿Se equivoca el arquero?
–Es un puesto muy ingrato.
–¿Es la naturaleza del hombre equivocarse?
–Al menos es la tuya.
–Una vez lanzada, la flecha no puede cambiar su trayectoria.
–La flecha va, es el blanco el que a veces no está donde debe.
–¿Se equivoca el blanco?
–Cuando dejes de buscar al culpable entenderás que el blanco, la flecha y el arco están hechos de la misma sustancia.
–¿Madera?
–Me refiero a la esencia de todo el universo.
–¿Todo el universo es de madera?
–No, sin embargo algunos discípulos sí. 

Tsetsuko –agradecido con su maestro– se va a meditar. Sesuda le dice “vé, hijo, vé”, mientras su mano afectuosa –en forma de puño– acaricia el aire, cerca de la nuca del discípulo que se ha movido rápidamente.
El maestro, algo decepcionado, entiende que la práctica cotidiana hace al experto y se va al gimnasio a practicar con su punching-ball.

sábado, 5 de mayo de 2012

Sesuda y los relatos zen III

¡Cuántas verdades! ¡Cuánto misterio! Cuánta sabiduría se respira en esos ambientes monásticos, alejados de todo, donde los hombres se contactan con lo más profundo de su ser. Compartamos este breve relato en el que el zen nos inunda de iluminación.

martes, 24 de abril de 2012

Conversaciones con Sesuda IV


Sobre lo lleno y lo vacío

El joven Tsetsuko se despertó con el canto del gallo y se acercó al maestro Sesuda, que meditaba mirando salir el sol para preguntarle:

–¿Es el gallo que canta quien hace salir el sol?
–Para levantarse con el gallo primero hay que acostarse con él.
–¿Zoofilia? ¿Acaso no existe el pecado?
–El maestro Buyo solía decir que el pecado divierte pero el pescado nutre.
–Se dice el pescado pero no el pescador.
–Mejor que regalar un pecado es enseñar a pecar.
–Y sin embargo el pescador de almas puede ser santo
–El pescador echa sus redes. Recuerda que la virtud de la red está tanto en la soga como en el agujero.
–¿Importa más lo que somos o lo que no somos?
–El vacío interior da sentido a la botella.
–Una botella maciza se ve como una botella.
–Pero no sirve como tal.
–¿Las cosas deben servir para algo o solo ser?
–Las cosas deben ser, pero si estás sediento en el desierto, mejor haberse llevado una de las huecas.
–Solo si está llena.
–La botella llena solo da seguridad, pero no sacia la sed.
–El hombre rico no es el que tiene llena la billetera.
–Exacto
–Perdido en el desierto no importa cuántos papeles tenga en su billetera si no consigue un kiosco.
–Pero si a la noche va a encender fuego los billetes son mejores que la botella.
–Si tiene fósforos.
–Si es inteligente los habrá llevado.
–La inteligencia depende de la nutrición del cerebro, no del estómago.
–El fósforo es bueno para el cerebro.
–Los peces son ricos en fósforo.
–Pero no lo puede usar bajo el agua.
–Lo saben porque son inteligentes.
–Si así fuera no caerían en las redes del pescador.
–¿Es la red más inteligente que el pez?
–¿Debería el pez luchar contra su destino?
–¿Se hallan entrelazados los destinos del pez y del pescador?
–¿Tomas partido?
–¿Debería?
–En el plan del universo el pez y el pescador valen lo mismo.
–Si yo fuera un pez –y no un refrigerador– quisiera que así fuera.
–Si tú fueras un pez sería difícil notar la diferencia.
–A los ojos de un ser supremo.
–Sí, también.

Se alejó pensando, era suficiente para él. El maestro continuó meditando un poco más, sacó un cuenco de arroz lleno de hawaian Tropic, se untó la cara y quedó mirando al cielo como quien quiere nutrirse de su sabiduría.

martes, 10 de abril de 2012

Sesuda y los relatos zen (I)

Sabiduría concentrada en pocas líneas, relatos abiertos que nos dejan pensando, la esencia del zen al alcance de quien tenga la mente abierta. No busques entender. Disfruta.


martes, 27 de marzo de 2012

Conversaciones con el maestro Sesuda III

Sobre la libertad

Tsetsuko había terminado de conversar acerca de la luz y la sabiduría, el maestro se había ofuscado un poco. Al otro día, más tranquilo, accedió a seguir la conversación. Se le acercó y le dijo:

–Las nubes del conocimiento ocultan la luz de la sabiduría, pero a veces filtran las terribles verdades para hacerlas más tolerables.
–¿Y traen lluvias?
–A veces.
–¿Es buena la lluvia?
–La lluvia limpia la mente. Siempre llueve antes de la salida del sol.
–No siempre.
–No, era otra analogía, el momento más oscuro de la noche es antes del amanecer, la calma que precede a la tormenta...
–¿Qué tormenta?
–No importa.
–¿Necesitan la lluvia las plantas?
–Pregunta solo lo que necesitas saber.
–¿Obtendré respuestas?
–Las respuestas llegan solas.
–Cuando el examen ha terminado.
–La mente sabia no estudia, aprende.
–No entiendo.
–Estudiar es atar aves al árbol para escuchar su canto.
–Si amas a alguien déjalo libre.
–En fin...
–¿Yo soy el ave, el árbol, el atador o la soga?
–Tu eres un refrigerador.
–¿Puedo liberar las aves del conocimiento para disfrutar del árbol de la sabiduría?
–La verdadera libertad no depende de otros. La libertad sucede.
–Como el sol cuando amanece.
–Cuando llueve las aves cantan, la señora mayor –dentro de la cueva de las realidades aparentes– se levanta.
–Que sí, que no...
–¿Elegiría no cantar el ave si supiera que su canto lo encadena al árbol?
–¿Acaso alguien elige?
–Cantar está en su naturaleza.
–Como la rana y el escorpión.
–La rana, consciente de la naturaleza del escorpión, ha sacado un seguro de vida que asegura un buen pasar a varias generaciones de renacuajos.
–¿Hay alguna enseñanza allí?
–Si no puedes ir contra tu destino al menos trata de sacar algún provecho de él.
–Era mejor atarle la cola al escorpión.
–Tu cerebro supera en inteligencia al de una rana... por poco.
–¿Las compañías de seguros aseguran ranas?
–No podría asegurarlo. Se trata de una fábula.
–¿Necesitan las ranas la lluvia?
–Como la mente necesita limpiarse de los pensamientos que la atan.
–¿Habría ranas sin lluvia?
–Si un árbol cae en el medio del bosque y nadie escucha su caída...
–¿Qué pasa?
–Exacto.

Tsetsuko empezaba a percibir cuando el maestro sentía que lo dicho era suficiente. Dosificaba su sabiduría como un diafragma que deja pasar la cantidad justa de luz. Lo que él entendía que el discípulo podía asimilar en una conversación. Maravilloso docente, miraba su reloj, levantaba la vista y le decía que se vaya a meditar. Él se iba lentamente hacia su habitación, encendía su humilde televisor y se preparaba para ver “Dallas”, que ya estaba por comenzar.

viernes, 16 de marzo de 2012

Un paso adelante contra la discriminación racial

Deyna nos recuerda uno de los extraños casos que desafían nuestros prejuicios. Las malas lenguas dicen que el hecho de no sacarse el traje y la capucha pueden haber colaborado en esta extraña aceptación. Otros, irónicos, postulan que si bien lo aceptaron, nunca lo invitaban a los pijama parties, tan frecuentes en la organización racista. No sabemos hoy cuáles habrán sido las razones, pero lo cierto es que el hecho marcó un hito (mestre) en el proceso que, con muchos vaivenes, culminó con la candidatura y posterior elección de Obama para presidente.
Algunos lo niegan, otros lo afirman, y la enorme mayoría no sabe o no contesta.
¿Qué piensa usted de este polémico caso?


miércoles, 14 de marzo de 2012

Mitología e impresión

Los antiguos griegos han sido pioneros en la representación del mundo como lo conocemos en la cultura occidental. Llamados por algunos como “los Simpsons de la historia”, no hay tema o problemática que no hayan tocado.
Como siempre, demostrando la perenne vigencia de los problemas universales, Esquilo plantea una tragedia que no fue muy exitosa en sus tiempos, pero de gran valor para comprender los conflictivos recovecos del gremio de la construcción. Un tema complejo.


jueves, 8 de marzo de 2012

Conversaciones con el maestro Sesuda II

La función del maestro


El joven Tsetsuko encontró al maestro Sesuda pelando una mandarina bajo un cerezo en flor y se acercó a hacerle una pregunta...

–¿Tienen cáscara los pensamientos?
–Sí, la cáscara es la apariencia. Debemos cocinar las ideas al calor de la experiencia, para que podamos quitar esa apariencia sin perder la integridad de la idea.
–Un huevo duro.
–Debemos llegar al núcleo del ser atravesando las capas del mundo material.
–A veces las ideas parecen claras.
–Pero sabemos que atravesando la clara hay más. Sin embargo la esencia de la idea puede ser nociva si no la dosificamos.
–Puede ser elevada en colesterol.
–El colesterol no hace daño mientras circula, es nocivo cuando se deposita.
–Como el corralito...
–La vida es movimiento, la muerte es la pacífica consecuencia de la detención del aprendizaje.
–¿No debo detenerme a pensar, hacer pausas para meditar?
–A veces cuando el cuerpo se detiene, la mente levanta vuelo.
–¿Cómo lograrlo?
–Sacudiendo las ramas de la experiencia para hacer volar los pájaros de la sabiduría.
–Pero si el sacudón es violento podemos derribar el nido donde maduran los nuevos saberes.
–Lo bueno lleva dentro de sí el germen de lo malo.
–¿No existen el bien y el mal?
–El animal que muere abona la tierra para que crezcan los vegetales que comerán otros animales.
–¿La muerte es vida?
–Y la vida muerte, el ying y el yang, el culo y el calzoncillo.
–Entonces, ¿cómo juzgar las acciones del hombre?
–El hombre que todo lo da puede tener la vanidad de querer ser santo.
–¿Y el hombre que despoja a los demás de lo suyo?
–Les enseña la vacuidad de las posesiones materiales.
–¿Y el que mata?
–Tal vez por la mañana ayudó a una anciana a cruzar la calle.
–¿El poco bien compensa el mucho mal?
–¿Eres capaz de juzgar el bien y el mal?
–Más bien.
–Menos mal.
–¿A veces menos es más?
–Más o menos.
–Si yo doy más me quedo con menos.
–Cuanto más doy más tengo. Es una paradoja.
–No comprendo.
–Tener mucho es no tener nada. Para estar lleno hay que estar vacío.
–¿Pero debo vaciarlo, no llenarlo, verdad?
–Los pensamientos son como nubes, cuando son densos ocultan la luz.
–Pero el refrigerador tiene su propia luz.
–Es cierto. Pero si cierro las puertas no hay luz, me aislo del universo.
–Y tengo frío.
–Ve a buscar un saco.
–No, que tengo frío si cierro el refrigerador.
–Solo si estás adentro.
–Y no veo la luz.
–Cuando se abre la puerta la luz de adentro se mezcla con la de afuera. Cuando se cierra todo es oscuridad.
–Podría tener una linterna.
–Recuerda que tú no estás dentro del refrigerador, tú eres el refrigerador.
–Pero no puedo elegir la iluminación, necesito quien me abra la puerta.
–Esa es la función del maestro. Abre la puerta, enciende la luz para el discípulo, y de paso saca un yogurt.
–Entonces estamos condenados a permanecer en la oscuridad y el frío.
–No, como nos enseña Platón, debemos animarnos a salir de la caverna.
–Y la luz nos encandilará.
–Tal vez
–No está bueno encandilarse, se ve tan poco como en la oscuridad.
–Pero los ojos se acostumbran.
–También se acostumbran a la oscuridad.
–Sí, pero es mejor la luz.
–¿Por qué?
–¡Porque lo digo yo! –dijo Sesuda– y lo golpeó haciendo que la nariz de Tsetsuko empezara a gotear.

Sesuda había perdido su habitual compostura y el joven Tsetsuko pensó que era un buen momento para dejarlo en paz con su mandarina. 
Se alejó como quien se desangra.