domingo, 9 de septiembre de 2012

Sesuda y los relatos zen VII

A veces las preguntas más simples conllevan las respuestas más complejas. A veces no. La pregunta es apenas una llamada, un pedido una botella al mar, una puerta de entrada a lo no conocido. A quienes sabemos entenderla, la historia nos habla de la pereza, la vacuidad del esfuerzo cuando el resultado es intrascendente, o el caminar por sobre el llegar como motivación humana. El maestro Hyundai, entendía esta historia como una crítica al sistema de transportes nepalés, pero con tal nivel de sutileza que hacía remotamente probable que llegara a oídos de cualquier funcionario. El maestro Hyundai, gran conocedor de las posibilidades, recursos y alternativas viales, era, sin embargo, bastante salame.
Solo lea esta breve anécdota si cuenta con unas horas posteriores para meditar. Si no tal vez no llegue a captar su profundidad.


miércoles, 5 de septiembre de 2012

Precursores de la impresión

Como la historia la escriben los que ganan y la leen los que empatan y la sufren los que pierden, casi hemos olvidado a un precursor de una tecnología que nos ha acompañado en nuestro hogar y oficina durante mucho tiempo.
Admito que el dilema moral que implica robar para satisfacer las necesidades básicas nos hace dudar acerca de la oportunidad de citarlo en este blog, que leen tantos niños.
También a mí me hace replantearme la conveniencia de hacer pública esta historia.
Los moralistas pueden estar tranquilos, el transgresor ha sido castigado por una justicia ¿divina? que de existir protege a los poderosos. Valga como mínima compensación esta breve apología.


sábado, 25 de agosto de 2012

Conversaciones con Sesuda VIII

Sobre las relaciones humanas

El joven Tsetsuko se aprestaba a comer cuando el maestro Sesuda de acercó para enseñarle algo
–Toma el plato y tíralo al suelo
–Listo
–¿Se rompió?
–Sí
–Ahora pídele perdón
–Perdón
–¿Volvió a estar como antes?
–No
–¿Has entendido?
–¿Debo usar platos de madera?
–No
–¿Plástico?
–No importa el material del plato
–Sí que importa, los de vidrio se rompen
–Me refiero a que en esta historia el plato es un símbolo de la incapacidad de reparación. ¿Ahora has entendido?
–Sí, es inútil pedirle perdón a los platos
–No, es una metáfora sobre las relaciones humanas
–Ah, entiendo, es inútil pedir perdón a las personas
–No, a las personas sí sirve pedirles perdón
–Pero las cosas nunca serán como antes
–Tal vez sí, pero el daño está hecho
–¿Entonces no podemos reparar el daño? ¿No sirve arrepentirse? ¿No sirve tratar de arreglar algo?
–Tal vez sí
–Pero el plato nunca vuelve a estar como antes
–Las personas son más flexibles que un plato, a veces después de los conflictos somos mejores
–¿Entonces por qué sugieres esta comparación?
–Tal vez tienes razón, toma esa pelota y tírala al suelo
–Listo
–¿Se rompió?
–No
–Ahora pídele perdón
–Perdón
–¿Volvió a estar como antes?
–Sí
–¿Entendiste?
–No
–Me debes 300 yuan
–¿Me cobras por la enseñanza?
–¿Crees que a mí me regalan los platos?

martes, 14 de agosto de 2012

Conversaciones con Sesuda VII


Acerca de la función del arte

El joven Tsetsuko, siempre ávido, siempre curioso, siempre libre, se acercó al maestro que –parado frente al caballete– pintaba con los ojos cerrados, casi en trance. Dudó acerca de la oportunidad de molestarlo sabiendo que, para Sesuda, la pintura era una forma de meditación.
El joven Tsetsuko se sintió urgido de preguntar.  

–¿Sirve el arte?
–Pinta a tu aldea y pintarás el mundo.
–Y, sí, la gente se aprovecha. Hay que saber retirarse a tiempo.
–Quiero decir que en el microcosmos está el macrocosmos.
–Y en el microondas está el pollo.
–En la pechuga está el pollo entero.
–Por el precio pareciera…
–Digo que una célula tiene la información de la persona completa.
–Sí, pero andá a encontrarla.
–En algunas personas todas las demás células sobran.
–Ya empezamos…
­–Debemos ser capaces de disolvernos en el universo.
–Perder el yo.
–Perderte, sí.
–¿Permite el zen perder una parte de uno mismo?
–¿Una parte?
–4 ó 5 kilos… tengo una fiesta.
–El cuerpo es el espacio de la banalidad.
–5 kilos menos de banalidad no me molestaría.
–La verdadera fiesta es la no existencia. El no ser, no estar, no ir.
–Si no voy no me invitan más.
–¿Has meditado acerca de tu muerte?
–No.
–Yo sí.
–¿Debo ir a la fiesta?
–Te he dicho lo que pienso.
–Pero podría conocer a alguien, casarme, formar una familia, asentarme en alguna ciudad y practicar el zen...
–Es verdad, debes salir de este monasterio.
–Volvería la semana entrante.
–O podrías conocer a alguien, casarte...
–Pero si dejo el monasterio lo perdería como maestro.
–No temas perder, mis enseñanzas siempre estarán dentro tuyo.
–No sé si estoy preparado.
–Lo estás.
–¿Cómo estar seguro?
–Soy tu maestro, debes creerme.
–A veces creo que quiere deshacerse de mí.
–Te vuelves a equivocar, nadie barre el monasterio tan bien como tú.

El joven Tsetsuko sonrió, tal vez satisfecho, tal vez por las cosquillas que le hacía el pincel del maestro, que seguía con los ojos cerrados y hacía diez minutos que le pintaba la cara. pidió permiso y se retiró a meditar.
El maestro Sesuda abrió los ojos, cambió la tela y pintó un payaso triste para decorar su habitación.

miércoles, 8 de agosto de 2012

Más acerca de los juegos tipográficos

En este mes olímpico aprovecho para contar algo más sobre los desconocidos Juegos Tipográficos, que causaron sensación en sus tiempos (aunque me da la sensación que la sensación fue leve).
Hubo grandes disputas por los derechos de televisación. Cada canal desembolsó grandes sumas de dinero para lograr que los juegos sean transmitidos por cualquier canal menos ellos mismos, lo que consideraban una forma de asegurarse audiencia por descarte.
En este caso los canales omnipresentes eran los de la misma ciudad, que si bien no transmitían nada, eran utilizados para desplazarse.
Por el contrario, los atletas y el público presente seguían fervorosamente las actividades, desplazándose hasta doscientos metros con tal de ver un evento. Parece poco pero tipográficamente hablando es un montón.
Conozcamos detalles de estos juegos. Hay quien dice que estos informes son vagos, pero vagos son los que duermen con pañales para no levantarse para ir al baño.


sábado, 28 de julio de 2012

Juegos tipográficos

Ya comenzó la fiebre de los Juegos Olímpicos. Existen los de verano, los de invierno, los paralímpicos y otros. Sin embargo pocos saben que hace muchos años el comité olímpico internacional rechazó la incorporación de algunos deportes tipográficos que desataban pasión entre sus cultores (no así en el resto de la sociedad). A raíz de esto surgieron los Juegos Tipográficos, que reunían a los más grandes exponentes de la tipografía deportiva de todo el orbe, que cada cuatro años se daban cita en diferentes ciudades anfitrionas para competir en disciplinas que aún hoy son desconocidas por muchos.
Compartamos algún highlight de una antigua convocatoria, y contaremos algo más antes de que terminen los de Londres que –seamos honestos– no le importan a nadie.



martes, 17 de julio de 2012

Sesuda y los relatos zen VI

Breve, conciso, generoso, directo, explicado, polémico, sencillo, tal vez alto en grasas. Esos momentos sublimes en los que el maestro Sesuda comparte su experiencia con algún discípulo suelen ser perlas para atesorar. Tal vez este no sea el caso.
Las preguntas sobre el universo siempre han sido atractivas, pero ¡qué difícil es obtener una respuesta directa! El ser, el no ser, la nada... condensado en esta breve pero no por eso interesante anécdota.


martes, 3 de julio de 2012

Carlomagno, caligrafía y realities

Algunos pregonan que no hay nada nuevo bajo el sol. Este breve informe viene a darles la razón. Proliferan hoy los reality shows y corremos el riesgo de pensar que son un mal que aqueja a la vida moderna. Sin embargo escarbando bajo la superficie libresca nos encontramos con sorpresas que sacuden nuestro andamiaje de información con hallazgos impensados por aquellos historiadores que apenas buscan lo que ya saben que encontrarán.
Escarbemos pues, como hormigas de la historia, buscando un lugar profundo donde poner los huevos de la investigación de los que nazca una nueva comunidad de aprendizajes que nutra la cadena alimentaria del conocimiento, evitando que nos coma el oso hormiguero de la cultura de masas (perdón por las metáforas pero estoy tratando de cerrar un acuerdo con Animal Planet para mantener económicamente este blog).


martes, 26 de junio de 2012

Sesuda y los relatos zen V

Los sentidos nos engañan, pero el error puede ser un paso hacia la sabiduría. La realidad no está fuera de la percepción sino en ella.


sábado, 16 de junio de 2012

La velocidad de las curvas

Otro mártir. Podríamos pensar que si a este ingeniero no le hubiera interesado la tipografía se habrían salvado muchas vidas. Pero es mezquino pensarlo así. Sencillamente se trató de un malentendido que no echa por tierra las virtudes de los nobles y abnegados tipógrafos que cada día nos hacen la vida mejor.
Un tipógrafo de carrera –carrera corta, en este caso– que pagó con la muerte sus breves quince minutos de fama. Recordemos hoy a Giuseppe Tiramisú, pionero de la ingeniería tipográfica.


domingo, 10 de junio de 2012

Entrenamientos terribles

En estos tiempos en el que un jugador con fatiga muscular descansa semanas en un banco de suplentes, recordamos a los sufridos aviadores del régimen nipón del siglo pasado, que sin mediar queja, se sometían a los más dolorosos entrenamientos por el bien de su patria.


martes, 5 de junio de 2012

Conversaciones con Sesuda VI


Tsetsuko se acercó al maestro abrumado por una duda. ¿Puedo ser monje y adinerado al mismo tiempo?, preguntó. El anciano Sesuda giró sobre sí mismo con un gesto que podría ser interpretado como profundo fastidio, excepto para quienes lo conocemos, que sabemos que se trata de poner al discípulo en situación de disponibilidad para el aprendizaje. Escupió rápidamente en el suelo el chicle Bazooka y repreguntó: 

–¿Qué es ser rico?
–Tener mucho dinero
–¿Solo el dinero nos hace ricos?
–¿No es así?
–Es una cuestión cultural, para un caníbal ser rico es otra cosa
–Me gustan mucho las tribus antropófagas
–Probablemente tu a ellos también les gustarías
–Entonces para ellos somos ricos, pero no podemos disfrutar de esa riqueza sin perder la vida
–¿Se es rico si se posee mucho pero no se puede usar?
–Rico no es el que más tiene sino el que menos necesita.
–No, rico es el que más tiene.
–Pero... ¿y el valor de una sonrisa, del afecto, de la puesta del sol?
–Todos valoran una sonrisa, pero ¿has probado pagar un paquete de arroz en el supermercado con ella?
–Y eso que son chinos.
–No creas que no valoro tus progresos, cada vez eres más ignorante.
–Solo me vacío de lo que sé, como una piscina pierde el agua si se le saca el tapón.
­–Como un inodoro después de una descarga.
–Sí, o una piscina...
–Sí, o un inodoro.

A veces una breve conversación casual es suficiente. La sabiduría profunda no tiene medida. 
Sesuda se marchó rascándose la entrepierna mientras simulaba buscar algo en su bolsillo. 
Tsetsuko era ahora más sabio.

domingo, 27 de mayo de 2012

La independencia y el color

Bien saben los revisionistas que la historia es un relato, una construcción, que ha elegido sus protagonistas, sus actores de reparto y quiénes no han pasado el casting siquiera.
En esta semana de Mayo –que tanto festejo y acto escolar prohija–, ya va siendo hora de reivindicar a una mujer luchadora como el que más, pero dueña de una sensibilidad para el color que la distinguía de los libertadores de América, muchos de ellos doctos, educados en Europa, pero incapaces de distinguir un vestido de chiffon de un pantalón de frisa.


domingo, 20 de mayo de 2012

Sesuda y los relatos zen IV

Este modesto relato habla del prejuicio, del humor, de la ignorancia, del engaño, de la distorsión de la percepción, de la muerte y la resurrección y del descenso directo. Pero todo esto no se nota gracias al estilo despojado, mesurado y definitivamente desabrido del maestro Sesuda.


martes, 15 de mayo de 2012

Un héroe olvidado

Me parece importante rescatar en esta ocasión en que vengadores, capitanes américas y hombres de hierro se postulan como invencibles, a otro superhéroe, mucho más modesto.
No proviene del cómic como los otros (en sentido estricto es un comic sans, o un sans comic), y eso puede haber invisibilizado un poco su accionar. Otros postulan que su carácter poco belicoso lo hizo poco atractivo a los ojos de los niños y adolescentes. Lo cierto es que sus historias eran demasiado tranquilas y pacíficas para los gustos de su época. En sus aventuras solía decir que los textos se podían justificar pero la violencia no. Otras veces decía “el hombre araña, pero yo no”. En fin, un incomprendido. Cuando llegó el flower power, él ya se había retirado hace tiempo.
Los invito a recordar a un héroe de nuestra infancia.


sábado, 12 de mayo de 2012

miércoles, 9 de mayo de 2012

Conversaciones con Sesuda V


Sobre la esencia del universo

El joven Tsetsuko –atribulado por los misterios del zen– se acercó al maestro Sesuda buscando entender. Pero Sesuda es arduo, el entendimiento hay que ganárselo. En eso está el joven Tsetsuko.

–¿Cómo saber cada vez más y al mismo tiempo vaciar mi mente?
–La red de agujeros pequeños se llena antes.
–La red de agujeros demasiado grandes no se llena nunca.
–La red es lo pescado.
–No entiendo.
–Yo no puedo transmitirte la sabiduría, apenas puedo hacer nadar peces hacia tí, tú pondrás la red.
–¿Cómo elegir la red?
–Cuando eliges te equivocas.
–¿Cuando no elijo acierto?
–La flecha no trata de acertar al blanco. Solo vuela.
–¿Yo soy la flecha o el arquero?
–Tu eres un refrigerador.
–La flecha no tiene voluntad.
–Sí, es lo que tiene.
–¡Qué paradoja!
–¡Bien! Se tiene lo que no se tiene.
–¿La flecha no se equivoca?
–No.
–¿Se equivoca el arquero?
–Es un puesto muy ingrato.
–¿Es la naturaleza del hombre equivocarse?
–Al menos es la tuya.
–Una vez lanzada, la flecha no puede cambiar su trayectoria.
–La flecha va, es el blanco el que a veces no está donde debe.
–¿Se equivoca el blanco?
–Cuando dejes de buscar al culpable entenderás que el blanco, la flecha y el arco están hechos de la misma sustancia.
–¿Madera?
–Me refiero a la esencia de todo el universo.
–¿Todo el universo es de madera?
–No, sin embargo algunos discípulos sí. 

Tsetsuko –agradecido con su maestro– se va a meditar. Sesuda le dice “vé, hijo, vé”, mientras su mano afectuosa –en forma de puño– acaricia el aire, cerca de la nuca del discípulo que se ha movido rápidamente.
El maestro, algo decepcionado, entiende que la práctica cotidiana hace al experto y se va al gimnasio a practicar con su punching-ball.

sábado, 5 de mayo de 2012

Sesuda y los relatos zen III

¡Cuántas verdades! ¡Cuánto misterio! Cuánta sabiduría se respira en esos ambientes monásticos, alejados de todo, donde los hombres se contactan con lo más profundo de su ser. Compartamos este breve relato en el que el zen nos inunda de iluminación.