Por algún motivo me parece que mediados de octubre es una buena época para traer a la memoria colectiva a un polémico impresor renacentista, al que no se discute más solo porque se lo ignora. Esto no es casual. Durante mucho tiempo se prohibió incluso la mención de su nombre, en la creencia —en algún punto fundada— de que lo que no se nombra no existe. No contaban con que a la pretensión de algunos pocos malintencionados, la vence la voluntad de muchos.
Se discute cuán muchos o cuán pocos. No me atrevo a dilucidar aquí tal incógnita, pero de que existió, conquistó el corazón de los impresores, fue reprimido, olvidado y hoy recordado por pocos, no me caben dudas.
Queda a criterio del lector decidir si estas viejas antinomias venecianas siguen vigentes.
No es mi función jugarme y tomar partido. A lo sumo juego partidos y tomo (pero nunca al mismo tiempo porque le pifio a la pelota).
lunes, 13 de octubre de 2014
miércoles, 17 de septiembre de 2014
¿Por qué lo ISO? (el sufrimiento de Norma Din)
La existencia de las certificaciones de calidad no son más que la demostración palmaria de que vivimos rodeados del engaño y la mentira. Me pregunto —como ya es costumbre— ¿El impecable boletín obliga al alumno a estudiar más o le da permiso para no hacerlo? ¿Será cómodo dormir sobre laureles?
¿Qué es una certificación si no una certeza plasmada en papel? Los que creen en las certezas se merecen las desilusiones a las que se ven expuestos. Sin embargo los negocios piden papeles, y terminamos sometiendo todos los aspectos de nuestra vida a esta lógica algo burocrática.
No pretendo aquí asumir la posición seudoprogresista de quienes dicen —por ejemplo— que no se casan porque el amor no necesita papeles, porque cuando esos libertarios van al baño y no hay papel se olvidan de los ideales y solo los salva el amor si quien los ama les alcanza un rollo.
No seamos fanáticos, que hasta el ecologista más extremo usa veneno para cucarachas. Pero volvamos a la calidad.
Dicen los japoneses que la calidad bien entendida empieza por casa. ¿Acaso Norma Din fue víctima de sí misma? ¿Se sintió presa, tal vez, de la superstición tan arraigada de que quien juzga debe ser mejor que el juzgado?
¿Cómo sobrellevar la incompetencia de no poder encontrar una buena idea y redactarla en forma decente? (esto ya no tiene que ver con Norma, es una pregunta que me hago a mí mismo, que el día que necesite certificar la calidad de lo que hago me tengo que ir a vivir debajo de un puente).
Conformémonos con lo que somos, no preguntemos demasiado a los demás porque corremos el riesgo de que nos digan la verdad. Engañémonos en la autocomplacencia, que lo demás no importa mucho. La verdad duele, pero ya sabemos como viene la mano: primero hay que saber sufrir, después amar, después partir y al fin bajarse alguna aplicación que nos permita andar sin pensamiento.
En fin, podrán acusarme de cualquier cosa excepto de ser lúcido. Dejemos que este pobre informe hable por sí mismo.
¿Qué es una certificación si no una certeza plasmada en papel? Los que creen en las certezas se merecen las desilusiones a las que se ven expuestos. Sin embargo los negocios piden papeles, y terminamos sometiendo todos los aspectos de nuestra vida a esta lógica algo burocrática.
No pretendo aquí asumir la posición seudoprogresista de quienes dicen —por ejemplo— que no se casan porque el amor no necesita papeles, porque cuando esos libertarios van al baño y no hay papel se olvidan de los ideales y solo los salva el amor si quien los ama les alcanza un rollo.
No seamos fanáticos, que hasta el ecologista más extremo usa veneno para cucarachas. Pero volvamos a la calidad.
Dicen los japoneses que la calidad bien entendida empieza por casa. ¿Acaso Norma Din fue víctima de sí misma? ¿Se sintió presa, tal vez, de la superstición tan arraigada de que quien juzga debe ser mejor que el juzgado?
¿Cómo sobrellevar la incompetencia de no poder encontrar una buena idea y redactarla en forma decente? (esto ya no tiene que ver con Norma, es una pregunta que me hago a mí mismo, que el día que necesite certificar la calidad de lo que hago me tengo que ir a vivir debajo de un puente).
Conformémonos con lo que somos, no preguntemos demasiado a los demás porque corremos el riesgo de que nos digan la verdad. Engañémonos en la autocomplacencia, que lo demás no importa mucho. La verdad duele, pero ya sabemos como viene la mano: primero hay que saber sufrir, después amar, después partir y al fin bajarse alguna aplicación que nos permita andar sin pensamiento.
En fin, podrán acusarme de cualquier cosa excepto de ser lúcido. Dejemos que este pobre informe hable por sí mismo.
domingo, 24 de agosto de 2014
Artes, oficios y cinturones negros
Ya aparecerán quienes intenten desacreditar esta información, pero no serán los palos en la rueda los que primen por sobre la difusión del conocimiento. Algunos lo harán en defensa de una supuesta veracidad histórica, y otros en pro de las represiones necesarias para la vida gregaria.
La capacidad de autocontención transforma la violencia en arte. La sublimación —como la llamarán algunos— hace al hombre más humano. Pero para otros, la pérdida del control, la violencia desatada es más propia de nuestra especie.
Como sea, nadie puede negar el profundo humanismo de nuestro Jekyll. Y no seré yo quien juzgue mal a tamaño talento, por unos insignificantes arranques de mal genio.
A continuación una pequeñísima semblanza de un hombre extraordinario, que estuvo a una letra de ser estación de tren.
La capacidad de autocontención transforma la violencia en arte. La sublimación —como la llamarán algunos— hace al hombre más humano. Pero para otros, la pérdida del control, la violencia desatada es más propia de nuestra especie.
Como sea, nadie puede negar el profundo humanismo de nuestro Jekyll. Y no seré yo quien juzgue mal a tamaño talento, por unos insignificantes arranques de mal genio.
A continuación una pequeñísima semblanza de un hombre extraordinario, que estuvo a una letra de ser estación de tren.
lunes, 21 de julio de 2014
Héroes. Un equipo del que estar orgulloso
Permítaseme apartarme un poco del diseño y la tipografía para recordar a un equipo de fútbol distinto a todos los demás.
Bien saben los que me conocen que no suelo mezclar el deporte con la épica, las gestas y el heroísmo. Sin embargo hay un equipo que ha participado de un torneo deportivo y que por su rendimiento podría ser merecedor de calificativos por el estilo.
Se trata del Wisla Plock, que obtuvo el séptimo puesto en la Primera Copa Europea de Clubes Poco Importantes disputada en Oslo y ha quedado en el corazón de su pueblo.
No es por el logro deportivo —meritorio en sí mismo— sino por su actitud, predisposición, altruísmo y capacidad de sacrificio que estos hombres han pasado a la historia del fútbol mundial.
Salieron de su país con la prensa en contra, masiva desconfianza acerca de las posibilidades de éxito y numerosas críticas hacia el entrenador por la selección de los jugadores que integrarían el plantel. Todos sabemos que cada polaco cree ser técnico de fútbol, y siempre cree tener las ideas más claras que el elegido para cumplir con ese rol.
Conscientes de sus grandes responsabilidades en la construcción del orgullo nacional y el olvido de las frustraciones populares y personales, estos hombres han hecho enormes sacrificios, dejado todo y puesto su cuerpo y mente el la consecución de un único objetivo: dejar bien alto el pabellón nacional para poder volver con la cabeza erguida y dormir tranquilamente con la satisfacción del deber cumplido.
Conozcamos un poco más del rendimiento de cada uno de los jugadores durante la Copa.
1. Dionizy Weczorek
Durante el trayecto en barco a la capital noruega, una niña cayó a las frías aguas del ártico. Georg no dudó y se lanzó —en pantalones cortos— al rescate, esquivando témpanos y osos polares hambrientos hasta traer a la niña sana y salva a bordo. Después le regaló una camiseta firmada por todo el equipo.
2. Bozydar Boninsky
Paseando por las calles de Oslo vio que unos jóvenes armados le robaban el bolso a una señora. Los persiguió y apresó a todos, los entregó a la policía y devolvió el bolso a la señora. También le hizo llegar, horas después, una camiseta firmada por todos los jugadores del plantel.
3. Jerzy Grabowski
Entre el segundo y el tercer partido sacó ilesa a una familia de un auto en llamas, apagó el fuego solo con las manos y una camiseta, que después regaló a la familia (firmada por todo el plantel).
4. Romek Kowalski:
Afuera del estadio un grupo hooligans con perros atacó a unos jóvenes que tocaban la guitarra y cantaban canciones pacifistas. Romek los dispersó con una sola mano mientras con la otra mano mantenía a raya a los cinco perros. Un sexto perro escapó enfurecido y sin control hacia un Jardín de Infantes.
5. Aurek Wozniak
Percatado de la situación antes descripta, se lanzó sobre el perro manteniendo una dura lucha en la que perdió mucha sangre, haciendo enormes esfuerzos para alejarlo de los niños, que huyeron despavoridos hacia la calle sin notar que se acercaba un tranvía.
6. Anatol Gorski
Se arrojó por delante del tranvía atajando a tres niños a la vez para quitarlos de su camino. Calmada la situación procedieron a regalarles camisetas firmadas a los jóvenes que cantaban, a los niños del jardín, al conductor del tranvía e incluso a un perro.
7. Dodek Jaworski
Escondió en una buhardilla a una niña perseguida por los nazis antes del cuarto partido. Es torturado cruelmente y no abre la boca.La niña lo menciona en su diario y Dodek le regala una camiseta firmada por el equipo completo.
8 y 9. Jacek Pawlowski y Milek Nowak
El hotel en donde estaban alojados los jugadores se derrumba y estos dos valientes organizan el rescate, sacan a los huéspedes de entre los escombros, asisten a los heridos, aplican primeros auxilios, operan de urgencia a varios en un hospital de campaña montado por ellos mismos, inician una investigación acerca de causas y responsabilidades, encuentran al arquitecto negligente, le ganan un juicio y con la indemnización obtenida construyen con sus propias manos un nuevo hotel, pero mejor que el anterior. En el lobby aún puede verse enmarcada la camiseta que el equipo firmó y regaló a los dueños.
10. Wojciech Cabralski
Luchó en numerosas batallas para el ejército polaco entre partido y partido. En una de ellas saca a un alto oficial de abajo de su caballo caído salvándole la vida ante el ataque de la infantería rival. Esta arriesgada maniobra le produjo un esguince de tobillo que lo marginó de dos partidos chivos. Wojciech aceptó su destino con hidalguía y pronunció la célebre frase: "me rehabilito contento, hemos batido al enemigo".
11. El arquero Tadeusz Tomaszewski
Enfrente del hotel donde se alojaban, una niña salió a una cornisa de un octavo piso para buscar a su gato asustado y no podía volver. El padre de la niña había salido a buscarla y también estaba paralizado. El abuelo de la niña, asustado por los gritos también había salido y —presa de un ataque de pánico— se había sumado a la pequeña multitud de la cornisa sin atinar a moverse.
Tadeusz trepó por el exterior del edificio y cargó —uno por uno— a todos los miembros de la familia hasta la vereda. Finalmente con una camiseta (firmada por todo el equipo) improvisó una red para el gato, que saltó y fue asegurado por Tadeusz sin dar rebote.
12. Boleslaw Maszche
Técnicamente no fue héroe, pero corría cada pelota como si fuera la última (de hecho lo era porque el público se había robado todas las demás).
13. Lech Wojtyla
Jugó toda la fase final del torneo con una uña encarnada (pero de la mano, así que técnicamente tampoco califica como héroe).
14. El gran Basia Wakszki (ausente en la foto)
Cenaba todo el plantel en un restaurante. Un grupo terrorista arrojó una granada. Sin dudarlo Basia se arrojó sobre ella y mientras esperaba que estalle organizó la evacuación del salón. El resto del equipo debatió acerca de a quién darle una camiseta firmada y finalmente se la enviaron al papa.
Tampoco están en la foto el director técnico y el preparador físico, que aprovecharon los días de descanso entre partido y partido para desarrollar una eficaz vacuna contra la lastromatosis múltiple, una enfermedad degenerativa que aquejaba a gran parte de la población europea. Ambos donaron la pequeña fortuna recibida por las patentes para alimentar millones de niños africanos.
Es cierto que se trató de un irrepetible grupo de individualidades, que merecía mejor suerte. También merecía que los dejen jugar los últimos partidos a pesar de no tener ya camisetas reglamentarias. Hoy el mundo los ha olvidado, pero así es la gloria deportiva: un día se es el rey del mundo y al otro hay que lavar calzoncillos, porque lo cortés no quita lo valiente.
Bien saben los que me conocen que no suelo mezclar el deporte con la épica, las gestas y el heroísmo. Sin embargo hay un equipo que ha participado de un torneo deportivo y que por su rendimiento podría ser merecedor de calificativos por el estilo.
Se trata del Wisla Plock, que obtuvo el séptimo puesto en la Primera Copa Europea de Clubes Poco Importantes disputada en Oslo y ha quedado en el corazón de su pueblo.
No es por el logro deportivo —meritorio en sí mismo— sino por su actitud, predisposición, altruísmo y capacidad de sacrificio que estos hombres han pasado a la historia del fútbol mundial.
Salieron de su país con la prensa en contra, masiva desconfianza acerca de las posibilidades de éxito y numerosas críticas hacia el entrenador por la selección de los jugadores que integrarían el plantel. Todos sabemos que cada polaco cree ser técnico de fútbol, y siempre cree tener las ideas más claras que el elegido para cumplir con ese rol.
Conscientes de sus grandes responsabilidades en la construcción del orgullo nacional y el olvido de las frustraciones populares y personales, estos hombres han hecho enormes sacrificios, dejado todo y puesto su cuerpo y mente el la consecución de un único objetivo: dejar bien alto el pabellón nacional para poder volver con la cabeza erguida y dormir tranquilamente con la satisfacción del deber cumplido.
Conozcamos un poco más del rendimiento de cada uno de los jugadores durante la Copa.
1. Dionizy Weczorek
Durante el trayecto en barco a la capital noruega, una niña cayó a las frías aguas del ártico. Georg no dudó y se lanzó —en pantalones cortos— al rescate, esquivando témpanos y osos polares hambrientos hasta traer a la niña sana y salva a bordo. Después le regaló una camiseta firmada por todo el equipo.
2. Bozydar Boninsky
Paseando por las calles de Oslo vio que unos jóvenes armados le robaban el bolso a una señora. Los persiguió y apresó a todos, los entregó a la policía y devolvió el bolso a la señora. También le hizo llegar, horas después, una camiseta firmada por todos los jugadores del plantel.
3. Jerzy Grabowski
Entre el segundo y el tercer partido sacó ilesa a una familia de un auto en llamas, apagó el fuego solo con las manos y una camiseta, que después regaló a la familia (firmada por todo el plantel).
4. Romek Kowalski:
Afuera del estadio un grupo hooligans con perros atacó a unos jóvenes que tocaban la guitarra y cantaban canciones pacifistas. Romek los dispersó con una sola mano mientras con la otra mano mantenía a raya a los cinco perros. Un sexto perro escapó enfurecido y sin control hacia un Jardín de Infantes.
5. Aurek Wozniak
Percatado de la situación antes descripta, se lanzó sobre el perro manteniendo una dura lucha en la que perdió mucha sangre, haciendo enormes esfuerzos para alejarlo de los niños, que huyeron despavoridos hacia la calle sin notar que se acercaba un tranvía.
6. Anatol Gorski
Se arrojó por delante del tranvía atajando a tres niños a la vez para quitarlos de su camino. Calmada la situación procedieron a regalarles camisetas firmadas a los jóvenes que cantaban, a los niños del jardín, al conductor del tranvía e incluso a un perro.
7. Dodek Jaworski
Escondió en una buhardilla a una niña perseguida por los nazis antes del cuarto partido. Es torturado cruelmente y no abre la boca.La niña lo menciona en su diario y Dodek le regala una camiseta firmada por el equipo completo.
8 y 9. Jacek Pawlowski y Milek Nowak
El hotel en donde estaban alojados los jugadores se derrumba y estos dos valientes organizan el rescate, sacan a los huéspedes de entre los escombros, asisten a los heridos, aplican primeros auxilios, operan de urgencia a varios en un hospital de campaña montado por ellos mismos, inician una investigación acerca de causas y responsabilidades, encuentran al arquitecto negligente, le ganan un juicio y con la indemnización obtenida construyen con sus propias manos un nuevo hotel, pero mejor que el anterior. En el lobby aún puede verse enmarcada la camiseta que el equipo firmó y regaló a los dueños.
10. Wojciech Cabralski
Luchó en numerosas batallas para el ejército polaco entre partido y partido. En una de ellas saca a un alto oficial de abajo de su caballo caído salvándole la vida ante el ataque de la infantería rival. Esta arriesgada maniobra le produjo un esguince de tobillo que lo marginó de dos partidos chivos. Wojciech aceptó su destino con hidalguía y pronunció la célebre frase: "me rehabilito contento, hemos batido al enemigo".
11. El arquero Tadeusz Tomaszewski
Enfrente del hotel donde se alojaban, una niña salió a una cornisa de un octavo piso para buscar a su gato asustado y no podía volver. El padre de la niña había salido a buscarla y también estaba paralizado. El abuelo de la niña, asustado por los gritos también había salido y —presa de un ataque de pánico— se había sumado a la pequeña multitud de la cornisa sin atinar a moverse.
Tadeusz trepó por el exterior del edificio y cargó —uno por uno— a todos los miembros de la familia hasta la vereda. Finalmente con una camiseta (firmada por todo el equipo) improvisó una red para el gato, que saltó y fue asegurado por Tadeusz sin dar rebote.
12. Boleslaw Maszche
Técnicamente no fue héroe, pero corría cada pelota como si fuera la última (de hecho lo era porque el público se había robado todas las demás).
13. Lech Wojtyla
Jugó toda la fase final del torneo con una uña encarnada (pero de la mano, así que técnicamente tampoco califica como héroe).
14. El gran Basia Wakszki (ausente en la foto)
Cenaba todo el plantel en un restaurante. Un grupo terrorista arrojó una granada. Sin dudarlo Basia se arrojó sobre ella y mientras esperaba que estalle organizó la evacuación del salón. El resto del equipo debatió acerca de a quién darle una camiseta firmada y finalmente se la enviaron al papa.
Tampoco están en la foto el director técnico y el preparador físico, que aprovecharon los días de descanso entre partido y partido para desarrollar una eficaz vacuna contra la lastromatosis múltiple, una enfermedad degenerativa que aquejaba a gran parte de la población europea. Ambos donaron la pequeña fortuna recibida por las patentes para alimentar millones de niños africanos.
Es cierto que se trató de un irrepetible grupo de individualidades, que merecía mejor suerte. También merecía que los dejen jugar los últimos partidos a pesar de no tener ya camisetas reglamentarias. Hoy el mundo los ha olvidado, pero así es la gloria deportiva: un día se es el rey del mundo y al otro hay que lavar calzoncillos, porque lo cortés no quita lo valiente.
viernes, 13 de junio de 2014
Sugerencia para el Día del Padre
Si bien este espacio no suele contar con publicidad por una firme postura de su autor de no venderse al capitalismo salvaje y ambicioso, combinada con una igualmente férrea postura de los avisadores de no pautar en sitios que tengan (como mucho) 3 visitas por día, en este caso hago una excepción. De algo hay que vivir (y claramente no será de esto).
Sin embargo para publicar un aviso aquí en estos tiempos, hay que obtener primero la certificación 100% libre de selección nacional.
Este aviso cuenta con tal certificación, que entre otras cosas tiene ciertos requisitos.
No incluye messis, agüeros, higuaines, mascheranos, lo que lo hace muy recomendable para el consumo humano. No utiliza las palabras “argentinos”, “orgullo”, “gesta” o similares.
Completamente libre de música sensible, gente a contraluz con banderas, falsos sentimientos de hermandad y camaradería, así como grupos de personas ansiosas frente a un televisor a punto de gritar un gol.
Tampoco se muestran rituales extraños para lograr objetivos futbolísticos, nadie besa camisetas ni banderas, no incluye voz en off con tono épico, periodistas, vedettes y personajes varios haciendo el ridículo.
La lista de requisitos para obtener la certificación es mucho más amplia, pero baste esta enumeración como ejemplo. Son muy pocos los avisos publicitarios hoy en día que pueden jactarse de obtener este sello de calidad, así que en este caso he autorizado su publicación.
Además se viene el Día del Padre.y siempre es bueno que a uno le sugieran EL regalo.
Sin embargo para publicar un aviso aquí en estos tiempos, hay que obtener primero la certificación 100% libre de selección nacional.
Este aviso cuenta con tal certificación, que entre otras cosas tiene ciertos requisitos.
No incluye messis, agüeros, higuaines, mascheranos, lo que lo hace muy recomendable para el consumo humano. No utiliza las palabras “argentinos”, “orgullo”, “gesta” o similares.
Completamente libre de música sensible, gente a contraluz con banderas, falsos sentimientos de hermandad y camaradería, así como grupos de personas ansiosas frente a un televisor a punto de gritar un gol.
Tampoco se muestran rituales extraños para lograr objetivos futbolísticos, nadie besa camisetas ni banderas, no incluye voz en off con tono épico, periodistas, vedettes y personajes varios haciendo el ridículo.
La lista de requisitos para obtener la certificación es mucho más amplia, pero baste esta enumeración como ejemplo. Son muy pocos los avisos publicitarios hoy en día que pueden jactarse de obtener este sello de calidad, así que en este caso he autorizado su publicación.
Además se viene el Día del Padre.y siempre es bueno que a uno le sugieran EL regalo.
martes, 27 de mayo de 2014
Folklore, coplas y tipografía
Cuentan historiadores poco confiables y bastante revisionistas, que la superficial revista Caras y Carretas (que fotografiaba personajes como Remedios de Escalada con los caballos del regimiento de Granaderos al mismo, o a Mariquita Sánchez contando sus matrimonios y mostrando sus carruajes), fue la primera en rescatar las coplas de Atahualpa Renner.
Tal vez no sea cierto, pero esta afirmación vale para cualquier hecho histórico. Hay un punto en el que la historia antigua se parece a la fe. Hoy sobreabundan los registros y documentos y difícilmente podamos ponernos de acuerdo acerca de qué es lo que pasa.
Estamos en mayo, mes que nos invita a relexionar (aunque todos los meses nos invitan y nunca vamos), que nos conecta con pasados virreinales, con luchas entre realistas españoles y abstractos criollos, con revoluciones, revoltijos y revueltas.
Épocas de gauchos con interminable pampa sin soja, santos martines como monsantos de la espada, y vacas silvestres sin cucardas ni canciones infantiles.
Es mayo el mes ideal para adentrarnos en historias folklóricas y gauchescas, de ponchos, fogones y luces malas. Pero también —y esto también nos compete— de tipografos de tierra adentro y luna afuera.
¿En qué manual de Kapelusz vamos a encontrar tanta verdad? ¿Quién te lo va a contar? ¿Robert Bringhurst?, ¿Philip Meggs? ¿Ramiro Funes Mori?
Haceme el favor, y hacete el favor, leé este informe —corto pero inútil— y enterate de los orígenes, que te lo toman en los finales.
jueves, 22 de mayo de 2014
Viva la Patria
Estamos en una especial
semana de mayo, época trascendente para nuestra nación (en este caso
hablo de Argentina) porque nos conecta con nuestro pasado de gloria, con
nuestra relación con el mundo, con nuestros intentos de no ser
dominados.
Estar en mayo significa ponernos en contacto con nuestros ideales de Nación, Patria y asumir nuestro destino de grandeza.
Estar en mayo nos conecta con nuestros sentimientos más profundos y nos hermana a todos bajo una mismo pabellón celestiblanco.
Estas fechas —que a nadie deben dejar ajeno— nos dicen que falta poco para el Mundial, y que aunque Messi ande un poco bajo tenemos grandes posibilidades de pasar a la segunda ronda.
Y además la Revolución y esas cosas. La semana que viene publicaré un informe altamente folklórico porque las verdades arden en mis manos y en el Instituto del Quemado ya no me quieren atender.
Estar en mayo significa ponernos en contacto con nuestros ideales de Nación, Patria y asumir nuestro destino de grandeza.
Estar en mayo nos conecta con nuestros sentimientos más profundos y nos hermana a todos bajo una mismo pabellón celestiblanco.
Estas fechas —que a nadie deben dejar ajeno— nos dicen que falta poco para el Mundial, y que aunque Messi ande un poco bajo tenemos grandes posibilidades de pasar a la segunda ronda.
Y además la Revolución y esas cosas. La semana que viene publicaré un informe altamente folklórico porque las verdades arden en mis manos y en el Instituto del Quemado ya no me quieren atender.
jueves, 8 de mayo de 2014
Un tipógrafo desconocido y sus 15 minutos de fama
Hay quienes manifiestan su inteligencia a través de su práctica. Sortean los desafíos diarios con solvencia y estilo, aunque tal vez no logren reflexionar acerca de su praxis.
Y hay —por otro lado— reflexivos, teóricos, capaces de conceptualizar pero no muy hábiles en la práctica cotidiana.
Nuestro héroe accedió fugazmente al Edén de los reflexivos, comió de la manzana del conocimiento y fue castigado por ello.
Su viaje al paraíso —como el de Dante— incluía una excursión no programada al infierno a abonarse con con tarjeta de crédito (o con la muerte, que cuesta más o menos lo mismo).
Asomarse al Hades y sobrevivirlrlo —como Orfeo, Hércules o River Plate— puede ser el motor de una vida más consciente y plena, pero lo contrario es doloroso. Algunos preferirían no haber conocido la felicidad, porque el agujero que deja su pérdida frecuentemente no cicatriza bien.
Conozcamos a Eugenio Matarazzo, un hombre que se asomó sobre el muro de la felicidad y al ratito lo bajaron de un botellazo.
Y hay —por otro lado— reflexivos, teóricos, capaces de conceptualizar pero no muy hábiles en la práctica cotidiana.
Nuestro héroe accedió fugazmente al Edén de los reflexivos, comió de la manzana del conocimiento y fue castigado por ello.
Su viaje al paraíso —como el de Dante— incluía una excursión no programada al infierno a abonarse con con tarjeta de crédito (o con la muerte, que cuesta más o menos lo mismo).
Asomarse al Hades y sobrevivirlrlo —como Orfeo, Hércules o River Plate— puede ser el motor de una vida más consciente y plena, pero lo contrario es doloroso. Algunos preferirían no haber conocido la felicidad, porque el agujero que deja su pérdida frecuentemente no cicatriza bien.
Conozcamos a Eugenio Matarazzo, un hombre que se asomó sobre el muro de la felicidad y al ratito lo bajaron de un botellazo.
miércoles, 16 de abril de 2014
Don Alfredo Garrame, un divulgador incomprendido
Cuando el descuidado diseño, la providencia y un par de padres poco previsores aportan sus aguas al estuario de la desgracia, el caudal crece peligrosamente. Si sumamos la sudestada de nuestra sociedad chabacana, la dicha puede quedar sumergida.
Salgamos del pantano de la metáfora hacia las playas de la literalidad más mundana: a don Alfredo le cagaron la vida.
Y no lo merecía. Estudioso, erudito, culto y amable, don Alfredo no fue infeliz a pesar de su éxito sino debido a él.
¿Gata flora? ¿Perra fauna? Quién sabe. Habría que ponerse en sus zapatos, o —por ejemplo— en los zapatos de Cenicienta, que de haber sabido que el palacio tenía tantas habitaciones que barrer, hubiera cruzado los dedos de los pies. Pero así es el destino.
Yocasta —en un rapto de lucidez premonitoria— le prueba a Edipo los escarpines, descubre que no le entran y se tranquiliza con una ingenuidad algo perversa.
Pero no quiero irme de tema. Accedan al informe aquí abajo y juzguen ustedes mismos si hablamos de una persona exitosa o fracasada.
Salgamos del pantano de la metáfora hacia las playas de la literalidad más mundana: a don Alfredo le cagaron la vida.
Y no lo merecía. Estudioso, erudito, culto y amable, don Alfredo no fue infeliz a pesar de su éxito sino debido a él.
¿Gata flora? ¿Perra fauna? Quién sabe. Habría que ponerse en sus zapatos, o —por ejemplo— en los zapatos de Cenicienta, que de haber sabido que el palacio tenía tantas habitaciones que barrer, hubiera cruzado los dedos de los pies. Pero así es el destino.
Yocasta —en un rapto de lucidez premonitoria— le prueba a Edipo los escarpines, descubre que no le entran y se tranquiliza con una ingenuidad algo perversa.
Pero no quiero irme de tema. Accedan al informe aquí abajo y juzguen ustedes mismos si hablamos de una persona exitosa o fracasada.
jueves, 27 de marzo de 2014
Sobre la inseguridad
Puede parecer al ojo frenético que este blog está abandonado, sin embargo no es así. Por lo tanto desista quien desee llevarse cosas de aquí sin permiso (a menos que sea por necesidad, en cuyo caso sabré comprender).
Si de todos modos decide hacerlo, por favor atribuya el crédito correspondiente.
Quien lea estas líneas puede pensar que he sido objeto de hurto, plagio o atribución errónea, pero ni siquiera, es apenas un dudoso ardid para darle difusión a un blog de poco público.
No haya nada que hacer, voy a volver a las vedettes, los suicidios mediáticos y a los escándalos, por lo menos hasta que llegue el mundial.
Nota: estos contenidos son distribuidos de forma gratuita. Si alguien le pide dinero por ellos pídanle que se comunique conmigo para arreglar algún tipo de comisión. No pague de más.
Para más información, conferencias de prensa, mensajes cantados o pilates para mascotas, por favor comuníquese a través de este medio o búsquenme en facebook.
Si de todos modos decide hacerlo, por favor atribuya el crédito correspondiente.
Quien lea estas líneas puede pensar que he sido objeto de hurto, plagio o atribución errónea, pero ni siquiera, es apenas un dudoso ardid para darle difusión a un blog de poco público.
No haya nada que hacer, voy a volver a las vedettes, los suicidios mediáticos y a los escándalos, por lo menos hasta que llegue el mundial.
Nota: estos contenidos son distribuidos de forma gratuita. Si alguien le pide dinero por ellos pídanle que se comunique conmigo para arreglar algún tipo de comisión. No pague de más.
Para más información, conferencias de prensa, mensajes cantados o pilates para mascotas, por favor comuníquese a través de este medio o búsquenme en facebook.
sábado, 15 de marzo de 2014
Hammurabi, cuneiforme o ¡cómo se me filtra la coyuntura!*
Hace poco leí una biografía de León Tolstoi (Tols Toi Story) y recordé aquella vieja frase “Pinta tu aldea y pintarás el mundo”, que en la película es traducida como “al infinito y más allá”. Por cierto, no recomiendo la versión cinematográfica, que para mi desilusión guarda muy poco parentesco con la vida del escritor ruso. Entiendo las licencias poéticas, las adaptaciones libres, pero en este caso me parecen excesivas. Y debo decir que la presencia de Buzz Lightyear como personaje me resulta casi escandalosa. Puedo apostar que Tolstoi no la hubiera aprobado.
Algo parecido me pasó cuando llevé a mis nietos a escuchar un recital de Violetta y se negó a cantar “Gracias a la vida” a pesar de que se lo pedí a voz en cuello entre tema y tema durante todo el espectáculo. Pero el arte es así y el artista tiene el derecho —el privilegio si se quiere— de cantar lo que se le canta.
Volviendo a Tolstoi, y como contrapartida podemos decir que quien pretende pintar el mundo no puede evitar su propia aldea íntima. El artista se expone siempre, así hable de Babilonia, orangutanes o Racing Club. Pero si bien el artista más o menos lo maneja, nos pasa a todos los demás bastante inadvertidamente. Los necios creemos que el automóvil que tenemos nos define, pero no dice más de nosotros que cómo y dónde estacionamos.
Creemos ingenuamente que es posible no comunicar, pero para quien sabe leer todo es texto.
Yendo todo el tiempo de la aldea al mundo, como quien va de la cama al living, la coyuntura se filtra porque a veces el autor no puede desinfectarse de la realidad cotidiana. Funciona como los jabones que matan el 99,9% de las bacterias (el 0,1% es la letra chica, coartada para su ineficacia), muchas veces queda ese residuo, ese anclaje de época que ocasionalmente da sentido a todo el relato.
Quienes se aventuren a este informe notarán que tal vez abundan más intertextos y referencias que de costumbre (lo que inevitablemente hará que envejezca pronto), sin embargo debo decir —apelando a un lugar común— que cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia.
¿Quiere decir esto que los informes de Gunther son pura ficción? —pregunto yo hablando de mí en tercera persona.
—Hay un viejo proverbio uruguayo que dice que la verdad no está en el lo escrito sino en la lectura —me contesto yo haciéndome —infructuosamente— el inteligente.
Gracias por ser como son.
* Pequeña advertencia: no busquéis referir cada personaje a un nombre conocido porque este informe opera como los sueños, con algo de condensación y desplazamiento, lo que puede resultar algo frustrante si usted es de los literales.
Algo parecido me pasó cuando llevé a mis nietos a escuchar un recital de Violetta y se negó a cantar “Gracias a la vida” a pesar de que se lo pedí a voz en cuello entre tema y tema durante todo el espectáculo. Pero el arte es así y el artista tiene el derecho —el privilegio si se quiere— de cantar lo que se le canta.
Volviendo a Tolstoi, y como contrapartida podemos decir que quien pretende pintar el mundo no puede evitar su propia aldea íntima. El artista se expone siempre, así hable de Babilonia, orangutanes o Racing Club. Pero si bien el artista más o menos lo maneja, nos pasa a todos los demás bastante inadvertidamente. Los necios creemos que el automóvil que tenemos nos define, pero no dice más de nosotros que cómo y dónde estacionamos.
Creemos ingenuamente que es posible no comunicar, pero para quien sabe leer todo es texto.
Yendo todo el tiempo de la aldea al mundo, como quien va de la cama al living, la coyuntura se filtra porque a veces el autor no puede desinfectarse de la realidad cotidiana. Funciona como los jabones que matan el 99,9% de las bacterias (el 0,1% es la letra chica, coartada para su ineficacia), muchas veces queda ese residuo, ese anclaje de época que ocasionalmente da sentido a todo el relato.
Quienes se aventuren a este informe notarán que tal vez abundan más intertextos y referencias que de costumbre (lo que inevitablemente hará que envejezca pronto), sin embargo debo decir —apelando a un lugar común— que cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia.
¿Quiere decir esto que los informes de Gunther son pura ficción? —pregunto yo hablando de mí en tercera persona.
—Hay un viejo proverbio uruguayo que dice que la verdad no está en el lo escrito sino en la lectura —me contesto yo haciéndome —infructuosamente— el inteligente.
Gracias por ser como son.
* Pequeña advertencia: no busquéis referir cada personaje a un nombre conocido porque este informe opera como los sueños, con algo de condensación y desplazamiento, lo que puede resultar algo frustrante si usted es de los literales.
martes, 11 de febrero de 2014
Juegos tipográficos, opresión y racismo
Los nostálgicos dicen que todo tiempo pasado fue mejor, otros dicen que todo tiempo pasado fue peor. Lo cierto es que todo tiempo pasado fue.
Hubo mucho sufrimiento y mucho placer. No deja de sorprender de lo que es capaz el hombre. En este caso el hombre es el opresor y el oprimido. ¿Con quién empatizar? ¿Con quién identificarse? “Identifíquese conmigo” —me dijo el policía que me detuvo por cruzar el semáforo en rojo por andar distraído reflexionando mientras conduzco.
Volvimos a repetir la pantomima del amo y el esclavo, los juegos de poder, la discusión acerca de lo convencional de una luz roja. Al agente no parecían importarle las conclusiones de Margaret Mead acerca de la relación que establecían ciertas culturas de Papúa y Nueva Guinea con los semáforos, a los que trataban de maneras que serían tabú para nosotros (cuando uno ve esas fotos entiende que nunca podrá volver a mirarlos igual, todo lo que entendíamos por violar una luz roja se relativiza notablemente).
Se pusieron en juego los mecanismos de opresión, el valor de lo establecido, la personificación de la justicia, los derechos civiles y el carnet de conducir vencido.
Podría titular esto como “Reflexiones desde la comisaría”, pero ¿qué tiene que ver todo esto con el informe de hoy? Creo que es obvio.
Mientras tanto aprendamos más sobre la historia de la tipografía, los derechos civiles y —fundamentalmente— que el poder no está ausente ni en la tipografía, ni en el deporte, ni en en las relaciones entre Mickey Mouse y Minnie.
Hubo mucho sufrimiento y mucho placer. No deja de sorprender de lo que es capaz el hombre. En este caso el hombre es el opresor y el oprimido. ¿Con quién empatizar? ¿Con quién identificarse? “Identifíquese conmigo” —me dijo el policía que me detuvo por cruzar el semáforo en rojo por andar distraído reflexionando mientras conduzco.
Volvimos a repetir la pantomima del amo y el esclavo, los juegos de poder, la discusión acerca de lo convencional de una luz roja. Al agente no parecían importarle las conclusiones de Margaret Mead acerca de la relación que establecían ciertas culturas de Papúa y Nueva Guinea con los semáforos, a los que trataban de maneras que serían tabú para nosotros (cuando uno ve esas fotos entiende que nunca podrá volver a mirarlos igual, todo lo que entendíamos por violar una luz roja se relativiza notablemente).
Se pusieron en juego los mecanismos de opresión, el valor de lo establecido, la personificación de la justicia, los derechos civiles y el carnet de conducir vencido.
Podría titular esto como “Reflexiones desde la comisaría”, pero ¿qué tiene que ver todo esto con el informe de hoy? Creo que es obvio.
Mientras tanto aprendamos más sobre la historia de la tipografía, los derechos civiles y —fundamentalmente— que el poder no está ausente ni en la tipografía, ni en el deporte, ni en en las relaciones entre Mickey Mouse y Minnie.
miércoles, 29 de enero de 2014
Bibliografía recomendada: Teoría de la Gestalt
Continuando con un servicio para el estudiantado en general, y consciente de que las vacaciones son apenas un asunto administrativo, he decidido publicar breves reseñas de algunos libros teóricos y no tanto.
Porque el mar bibliográfico es extenso y a veces difícil de navegar, me ofrezco como una isla, una balsa o un plomero (todos los días por la tarde, dejar mensaje).
En este caso se trata de dos libros imprescindibles para cualquiera que se proponga conocer algo más que los textos de siempre acerca de la Teoría de la Gestalt.
Se trata de dos libros, uno de tapa blanda y otro de tapa dura, que combinan con cualquier biblioteca.
Como aporte adicional se incluye el exclusivo sistema de calificación Gunther Pierogy.
Porque el mar bibliográfico es extenso y a veces difícil de navegar, me ofrezco como una isla, una balsa o un plomero (todos los días por la tarde, dejar mensaje).
En este caso se trata de dos libros imprescindibles para cualquiera que se proponga conocer algo más que los textos de siempre acerca de la Teoría de la Gestalt.
Se trata de dos libros, uno de tapa blanda y otro de tapa dura, que combinan con cualquier biblioteca.
Como aporte adicional se incluye el exclusivo sistema de calificación Gunther Pierogy.
martes, 7 de enero de 2014
Zygmunt Bauman y los líquidos
¿Qué mejor que estos tiempos de confusión para empaparse de la filosofía contemporánea?
Si bien el autor es harto conocido, por algún motivo ¿pacatería? el libro no ha tenido gran difusión. Me propongo revertir ese déficit con una breve reseña que espero dispare las ventas. No, no se indigne querido lector, ninguna comisión recibiré por esta tarea. Sencillamente aprecio las obras que nos hacen replantearnos nuestra vida cotidiana y especialmente estas que no son de fácil digestión.
Estimado lector, encuentre un lugar tranquilo e íntimo para sentarse, pida no ser molestado, déjese llevar y adéntrese en este nuevo malestar en la cultura, que tal vez Freud hubiera calificado como nostalgias de la etapa anal (no lo habría escrito en un libro pero probablemente lo hubiera publicado en Twitter).
Si bien el autor es harto conocido, por algún motivo ¿pacatería? el libro no ha tenido gran difusión. Me propongo revertir ese déficit con una breve reseña que espero dispare las ventas. No, no se indigne querido lector, ninguna comisión recibiré por esta tarea. Sencillamente aprecio las obras que nos hacen replantearnos nuestra vida cotidiana y especialmente estas que no son de fácil digestión.
Estimado lector, encuentre un lugar tranquilo e íntimo para sentarse, pida no ser molestado, déjese llevar y adéntrese en este nuevo malestar en la cultura, que tal vez Freud hubiera calificado como nostalgias de la etapa anal (no lo habría escrito en un libro pero probablemente lo hubiera publicado en Twitter).
miércoles, 1 de enero de 2014
El ultimate top ten del año
Como corresponde al final de un año, hago un exhaustivo balance y comparto los que sin dudas han sido para mí los 10 mejores momentos de este año.
Sé que esto generará cierta polémica, que no vamos a coincidir en todo, incluso en algunos casos podemos diferir diametralmente. Es parte de la aventura de vivir.
Los 10 mejores momentos de 2013
1- Miércoles 16 de enero a las 16.30 hs
2- Domingo 10 de marzo a las 22.30 hs
3- Sábado 30 de marzo a las 14.45 hs
4- Martes 9 de abril a las 10.06 hs
5- Miércoles 15 de mayo a las 21.15 hs
6- Lunes 17 de junio 23.00 hs
7- Viernes 28 de junio a las 22.15 hs
8- Jueves 22 de agosto a las 11.52 hs
9- Sábado 20 de septiembre a las 9.15 hs
10- Lunes 11 de noviembre a las 15.30 hs
martes, 31 de diciembre de 2013
Saludo findeañero
Si bien lo del calor es solo para estas latitudes, lo de la elegancia es universal.
Gracias a todos los que una o muchas veces se han dado una vuelta por aquí.
El próximo año seguiremos, porque lo nuestro es la búsqueda de la fama por el camino más largo, y si no llega será porque no la hemos merecido. Quién sabe, a lo mejor la fama termine siendo como el premio Nobel de la paz: lo recibe cada uno que ya empieza a dar vergüenza ganarlo.
Disfrutemos entonces de las infravaloradas mieles del anonimato, en esta época en la que cualquiera puede decir cualquier barbaridad, y recuerden: si la felicidad no llegó aún es porque el tránsito está terrible.
Feliz 2014 (digo yo como si no fuésemos a comunicarnos en el transcurso del mismo, aunque comunicarnos, lo que se dice comunicarnos..., en fin).
Un cálido abrazo, casi un abraso.
Gracias a todos los que una o muchas veces se han dado una vuelta por aquí.
El próximo año seguiremos, porque lo nuestro es la búsqueda de la fama por el camino más largo, y si no llega será porque no la hemos merecido. Quién sabe, a lo mejor la fama termine siendo como el premio Nobel de la paz: lo recibe cada uno que ya empieza a dar vergüenza ganarlo.
Disfrutemos entonces de las infravaloradas mieles del anonimato, en esta época en la que cualquiera puede decir cualquier barbaridad, y recuerden: si la felicidad no llegó aún es porque el tránsito está terrible.
Feliz 2014 (digo yo como si no fuésemos a comunicarnos en el transcurso del mismo, aunque comunicarnos, lo que se dice comunicarnos..., en fin).
Un cálido abrazo, casi un abraso.
jueves, 19 de diciembre de 2013
Tipografía y antropofagia en la Bauhaus
En estos tiempos casi festivos y de reconciliación (al menos en Polonia) recordamos una página tan oscura de la tipografía como de la gastronomía.
Una ventaja de idealizar el pasado es que no duele estudiarlo. En este caso no sé si duele, pero sin duda es indigesto. La historia no pierde demasiado con este olvido. Convengamos que si la Bauhaus ha sido reconocida no es precisamente por sus experimentos fallidos, pero ¿qué habría sido de ella sin el necesario lado experimental?
Una escuela que pudo salirse de la seguridad académica para abrirse a conocer más.
Poner el ojo hípercritico sobre este show equivale a investigar los forúnculos de László Moholy-Nagy.
Entonces ¿qué fin noble puede tener sacar estos trapitos al sol en este momento? Créanme que me he planteado el conflicto entre la mentira que hace bien y la verdad que hace mal.
Como en El tema del traidor y del héroe, el personaje elige callar, pero Borges antes elige decir lo que el personaje calla.
También yo elijo contar, porque hace tiempo me he comprometido con la verdad. Ella insiste en que nos casemos pero yo tengo miedo que cambie nuestra relación, y como tengo miedo de que se ofenda no se lo puedo decir, o sea que le miento a la verdad, pero es probable que ella se dé cuenta y no me lo diga, lo que todavía es peor. Les prometo que si la verdad y yo llegamos a una crisis tal que nos lleve a separarnos, ustedes serán los primeros en saberlo. Y de ninguna manera esto significaría que dejemos de quererlos, es solo que no podemos estar juntos, al menos por ahora. Al menos por ahora no hay de qué preocuparse, chiquilines.
Pareciera que me fui de tema pero no. En aquella oportunidad coincidieron los jóvenes sedientos de fama y el destino trágico. Se juntaron el hambre y las ganas de comer. El aislamiento que relaja la moral, la progresiva pérdida de peso tipográfico y el instinto de supervivencia hicieron el resto.
No nos apuremos a condenar, que es muy fácil juzgar al que tiene hambre cuando un varénike o un Danonino nos sonríen desde el plato.
Felices fiestas.
Una ventaja de idealizar el pasado es que no duele estudiarlo. En este caso no sé si duele, pero sin duda es indigesto. La historia no pierde demasiado con este olvido. Convengamos que si la Bauhaus ha sido reconocida no es precisamente por sus experimentos fallidos, pero ¿qué habría sido de ella sin el necesario lado experimental?
Una escuela que pudo salirse de la seguridad académica para abrirse a conocer más.
Poner el ojo hípercritico sobre este show equivale a investigar los forúnculos de László Moholy-Nagy.
Entonces ¿qué fin noble puede tener sacar estos trapitos al sol en este momento? Créanme que me he planteado el conflicto entre la mentira que hace bien y la verdad que hace mal.
Como en El tema del traidor y del héroe, el personaje elige callar, pero Borges antes elige decir lo que el personaje calla.
También yo elijo contar, porque hace tiempo me he comprometido con la verdad. Ella insiste en que nos casemos pero yo tengo miedo que cambie nuestra relación, y como tengo miedo de que se ofenda no se lo puedo decir, o sea que le miento a la verdad, pero es probable que ella se dé cuenta y no me lo diga, lo que todavía es peor. Les prometo que si la verdad y yo llegamos a una crisis tal que nos lleve a separarnos, ustedes serán los primeros en saberlo. Y de ninguna manera esto significaría que dejemos de quererlos, es solo que no podemos estar juntos, al menos por ahora. Al menos por ahora no hay de qué preocuparse, chiquilines.
Pareciera que me fui de tema pero no. En aquella oportunidad coincidieron los jóvenes sedientos de fama y el destino trágico. Se juntaron el hambre y las ganas de comer. El aislamiento que relaja la moral, la progresiva pérdida de peso tipográfico y el instinto de supervivencia hicieron el resto.
No nos apuremos a condenar, que es muy fácil juzgar al que tiene hambre cuando un varénike o un Danonino nos sonríen desde el plato.
Felices fiestas.
miércoles, 4 de diciembre de 2013
Domenico Felice y los entretelones del Renacimiento italiano
Como aquel que lucha por su derecho a ocupar un lugar, y ni bien llega se preocupa de cerrar las puertas a otros que luchan por el mismo derecho...
Como el hijo de inmigrantes que culpa de todos los males a los nuevos inmigrantes, porque inmigrantes eran los de antes...
Tal vez porque la empatía desafía a las leyes del mercado, ya que su escasez no aumenta su valor...
En una de esas porque cuesta mucho reconocer al otro como un igual...
Quizá porque tenía necesidad de usar puntos suspensivos y no encontraba una buena excusa...
A lo nuestro...
Dicen que Aldo Manuzio era una persona difícil. Los más audaces interpretan que debe haber sufrido mucho de niño en la escuela por las rimas fáciles de su apellido.
Pero sean cuales fueren los motivos, Aldo solía referirse despectivamente a gente como Felice, vociferando “¡desde que inventaron la imprenta cualquier gile* edita un libro!”.
Felice parecía hacer oídos sordos pero probablemente era herido por cada comentario de alguien que era considerado un referente de la época.
Se dice que era tal la admiración que Felice sentía por Manuzio que lo seguía por las calles de Venecia (munido apenas de un snorkel) sin atreverse a hablarle.
Si acaso hubieran podido conversar, Domenico hubiera comprendido que Aldo era una persona común y corriente, y no un dios del Olimpo editorial, inaccesible y lejano pontificando desde su erudición incomparable. Y tal vez Aldo hubiera admitido que Domenico no era necesariamente el ser incapaz de articular dos ideas, el imbécil que suponía, sino apenas un hombre que busca el reconocimiento y afecto de los demás a través de su trabajo (pero incapaz de articular dos ideas y algo imbécil).
Tal vez el encono de Aldo Manuzio —vanidoso, recordemos aquí— sencillamente se debía a que no admitía la competencia.
Pero lo cierto es que no lo sabemos, porque cuando volvemos a buscarlo, el pasado nunca está donde creíamos haberlo dejado.
* gil
Como el hijo de inmigrantes que culpa de todos los males a los nuevos inmigrantes, porque inmigrantes eran los de antes...
Tal vez porque la empatía desafía a las leyes del mercado, ya que su escasez no aumenta su valor...
En una de esas porque cuesta mucho reconocer al otro como un igual...
Quizá porque tenía necesidad de usar puntos suspensivos y no encontraba una buena excusa...
A lo nuestro...
Dicen que Aldo Manuzio era una persona difícil. Los más audaces interpretan que debe haber sufrido mucho de niño en la escuela por las rimas fáciles de su apellido.
Pero sean cuales fueren los motivos, Aldo solía referirse despectivamente a gente como Felice, vociferando “¡desde que inventaron la imprenta cualquier gile* edita un libro!”.
Felice parecía hacer oídos sordos pero probablemente era herido por cada comentario de alguien que era considerado un referente de la época.
Se dice que era tal la admiración que Felice sentía por Manuzio que lo seguía por las calles de Venecia (munido apenas de un snorkel) sin atreverse a hablarle.
Si acaso hubieran podido conversar, Domenico hubiera comprendido que Aldo era una persona común y corriente, y no un dios del Olimpo editorial, inaccesible y lejano pontificando desde su erudición incomparable. Y tal vez Aldo hubiera admitido que Domenico no era necesariamente el ser incapaz de articular dos ideas, el imbécil que suponía, sino apenas un hombre que busca el reconocimiento y afecto de los demás a través de su trabajo (pero incapaz de articular dos ideas y algo imbécil).
Tal vez el encono de Aldo Manuzio —vanidoso, recordemos aquí— sencillamente se debía a que no admitía la competencia.
Pero lo cierto es que no lo sabemos, porque cuando volvemos a buscarlo, el pasado nunca está donde creíamos haberlo dejado.
* gil
lunes, 18 de noviembre de 2013
Plagio, piratería, homenajes y otras yerbas
Se debate mucho acerca de la idea de autor. Sin ir más lejos (esto es a la vuelta de casa) el martes presencié una acalorada discusión en la verdulería. Si bien yo no participo de esos debates, entiendo las rispideces inevitables en el conflicto entre la propiedad privada, la propiedad intelectual, el derecho al libre usufructo de los bienes culturales versus el derecho a ser reconocido y remunerado por lo que se hace, el precio de las berenjenas y las frutas tropicales (de esto trata en parte el ensayo de Dieter Apfelstrudel, Frutas tropicales e inflación, en el que plantea su premisa fundamental: ¿por qué no puedo comprar dos mangos con dos mangos?).
Pero me voy de tema.
Una señora (a la sazón mi vecina) planteaba que todo ha sido creado por Dios y cedido a los hombres, por lo tanto nadie tiene derecho a lucrar con eso. En esta línea la mujer pretendía que no se le cobren los zapallitos así como un disco de Julio Iglesias que la señora que atiende la verdulería ni siquiera había puesto a la venta. El argumento es igual de sencillo. Dios es el verdadero artífice de los talentos de los hombres, y dárselos a uno es como dárselos a todos. Si bien este argumento no aplica a Julio Iglesias, la idea deriva en conclusiones obvias.
La hija de mi vecina, que estudia cosmetología y letras, aportó que la brecha entre Dios e Iglesias crece en forma alarmante.
Su contraparte con ruleros —la Nélida— le preguntaba —adentrándose en el terreno inmobiliario—, cómo alguien podía estar a favor de las Escrituras y en contra de las escrituras. ¿Qué escribanos estuvieron involucrados en la confección de las Sagradas Escrituras?
Recuerdo ahora la anécdota de aquel otro grupo —poco riguroso con las tildes— que buscando feedback se llenó de dinero. La gente los contrataba como escribanos cuando ellos apenas querían decir “escríbanos”.
Esta anécdota parece no tener nada que ver con el asunto, pero no es así.
En definitiva, ¿quién es el dueño de las ideas?, ¿quién puede arrogarse la propiedad del arte, la naturaleza o los quistes sebáceos?
Ahí andaba Monsanto queriendo patentar organismos vivos mientras demandaba a Luis Alberto Spinetta por cantar “todas las sojas son del viento”.
Todo esto viene a cuento porque cuando se habla del tema de la copia hay quienes distinguen los matices entre influencia, cita, homenaje, plagio solapado y choreo a cuatro manos.
La innovadora propuesta del grupo de transgresores a los que hoy hacemos referencia no distingue matices. Para ellos todo es válido siempre y cuando uno se vista elegantemente. La historia los juzgará (o los juzgaría si creyera que vale la pena). Mientras tanto, y con la piedad de la que sea capaz, júzguelos usted.
* El nombre del grupo hace referencia a una expresión con la que los niños polacos se referían a algo que se les había dado y ya no devolverían por haberse apropiado de ello.
Pero me voy de tema.
Una señora (a la sazón mi vecina) planteaba que todo ha sido creado por Dios y cedido a los hombres, por lo tanto nadie tiene derecho a lucrar con eso. En esta línea la mujer pretendía que no se le cobren los zapallitos así como un disco de Julio Iglesias que la señora que atiende la verdulería ni siquiera había puesto a la venta. El argumento es igual de sencillo. Dios es el verdadero artífice de los talentos de los hombres, y dárselos a uno es como dárselos a todos. Si bien este argumento no aplica a Julio Iglesias, la idea deriva en conclusiones obvias.
La hija de mi vecina, que estudia cosmetología y letras, aportó que la brecha entre Dios e Iglesias crece en forma alarmante.
Su contraparte con ruleros —la Nélida— le preguntaba —adentrándose en el terreno inmobiliario—, cómo alguien podía estar a favor de las Escrituras y en contra de las escrituras. ¿Qué escribanos estuvieron involucrados en la confección de las Sagradas Escrituras?
Recuerdo ahora la anécdota de aquel otro grupo —poco riguroso con las tildes— que buscando feedback se llenó de dinero. La gente los contrataba como escribanos cuando ellos apenas querían decir “escríbanos”.
Esta anécdota parece no tener nada que ver con el asunto, pero no es así.
En definitiva, ¿quién es el dueño de las ideas?, ¿quién puede arrogarse la propiedad del arte, la naturaleza o los quistes sebáceos?
Ahí andaba Monsanto queriendo patentar organismos vivos mientras demandaba a Luis Alberto Spinetta por cantar “todas las sojas son del viento”.
Todo esto viene a cuento porque cuando se habla del tema de la copia hay quienes distinguen los matices entre influencia, cita, homenaje, plagio solapado y choreo a cuatro manos.
La innovadora propuesta del grupo de transgresores a los que hoy hacemos referencia no distingue matices. Para ellos todo es válido siempre y cuando uno se vista elegantemente. La historia los juzgará (o los juzgaría si creyera que vale la pena). Mientras tanto, y con la piedad de la que sea capaz, júzguelos usted.
* El nombre del grupo hace referencia a una expresión con la que los niños polacos se referían a algo que se les había dado y ya no devolverían por haberse apropiado de ello.
lunes, 21 de octubre de 2013
Diseño intrauterino. Un caso particular
Digno de discoveries channels o diarios Crónica, este caso no ha pasado al olvido, sencillamente no fue registrado por casi nadie.
Es por eso que me permito rescatarlo para los lectores en esta ocasión.
Suspended la incredulidad por un rato y enteráos de una anécdota que pudo haber cambiado la historia de la tipografía.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

















